La barca plateada -relato corto- final

 Capitulo final

 

 A día siguiente el padre de Martos sacó la barca a la playa, la dejó preparada para al atardecer soltarla a la mar. Martos se había dado cuenta y tenía la oportunidad perfecta, debía sacarla y llevarla a la calita por la tarde. Después de comer, le dijo a su madre que se iba a la playa, la madre no sabía nada de la conversación que había tenido con su padre, era la oportunidad perfecta su padre no regresaría hasta las siete de la tarde.

Martos fue a la playa y  arrastro con dificultad la barca hacía la calita, cuando por fin la había anclado en la orilla, se sentó cansado y empezó a llamar a aquel niño. Este no aparecía, así que se quedo sentado en la arena. Al cabo de un tiempo apareció aquel personaje, y le dijo:

         La has traído, eres un amigo, está barca tiene que ir a un lugar para salvar a mi padre, él quedo encallado en un lugar y no pudo regresar. Ahora gracias a ti y a mi el podrá regresar con mi madre.

         Pero que estas diciendo, tu padre… ¿Quién es tu padre?-pregunto Martos.

         Mi padre es Roger, el hombre que todos creyeron que había muerto, yo soy Valen y yo no estoy aquí pero el a logrado sobrevivir en una pequeña isla a unas pocas millas de aquí, yo debo salvarlo, él no puede morir es un buen hombre y dio todo por encontrarme. Así que debo llevarle la barca y dejarla para que regrese.

Martos estaba con los ojos abiertos como platos, la boca abierta, no podía creer lo que estaba oyendo, pero tenia que hacer caso a Valen. Le dio la barca y le dijo que las palas estaban dentro, que tuviera cuidado. El pequeño Valen entró en el agua como si fuera un pez y arrastro la barca por el agua. Poco a poco se iba haciendo cada vez más pequeña hasta llegar a desaparecer en el horizonte. Martos se quedo un buen rato sentado en la arena, estaba aturdido, y ahora solo pensaba en lo que su padre le iba a decir.

Se fue a casa y espero a su padre, cuando este llegó le dijo

         Venga Martos hoy tenemos faena ¿no..?

         Papá, papá tengo que contarte algo, no te lo vas a creer, se que he contado muchas historias pero esta es cierta, me tienes que creer, escucha por favor…..

Martos le contó la historia tal como había sucedido y el padre furioso por creer que otra vez lo había engañado le dijo que estaría castigado sin ir a la cala durante todo el verano, que no podía seguir así…..

Entonces llamaron a la puerta.

         Señor Miquéle, señor Miquéle, tiene que escuchar esto, es algo importante..-el hombre que había llamado era un pescador compañero de Miquéle, pero en ese momento había perdido todo el aliento, prácticamente no podía hablar.- sabe lo que ha sucedido, no se ha enterado, pues el padre de Valen a regresado, está aquí en la playa…-le dijo intentando no perder la respiración.

         Pero, ¿que dices?… ese hombre murió hace cuatro años, se ahogo, es imposible os estáis confundiendo.-dijo Miquéle a la vez confuso e incrédulo.

         No es él, está en la playa a llegado con una barquita plateada, dice que su hijo la fue a buscar y gracias a un amigo a podido regresar.

         Pero,  ¿es que os habéis vuelto locos todos?- dijo el padre de Martos.

                     No, ven tienes que venir a la cala, allí está, si quieres el te lo explicará. Está aturdido, casi no puede hablar, y su aspecto no es muy bueno, pero está vivo y eso es un milagro. –decía aquel hombre medio enloquecido de alegría.

 

Aquella tarde un milagro ocurrió, el niño sirena era Valen, había vivido durante estos años para lograr salvar a su padre, él murió, pero no quería que su padre lo hiciera por él. Cuando el padre de Valen estuvo recuperado hizo una gran fiesta, contó a todos que se había reunido con su hijo, y que durante ese tiempo aprendió que la mar puede ser el sustento, la vida, pero si no tienes cuidado también puede ser la muerte, la desesperación, que hay que tenerle un respeto, como a todo y a todos en la vida.

A Martos su padre le pidió perdón por no haber confiado en él, y le enseño que es la vida de mar, las barcas, los peces, la pesca, hay que tener mucho amor a las cosas, pero sobre todo a las que desconocemos. Desde ese momento los dos estuvieron siempre juntos, y se forjo una gran amistad entre padre e hijo.

 

Acerca de Marian

Escribo relatos cortos, poemas, reflexiones y otras cosas de interés general, me encanta estar informada de todo lo que pasa en el mundo. S
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Una respuesta a La barca plateada -relato corto- final

  1. IRLANDA dijo:

    Hola Marian, me encanta tu Blog. Te pido pases por el mío, que los Duendes y las Hadas dejaron un regalo especialmente para ti.
    Un beso,
    Irlanda

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