La barca plateada -Relato corto-


2º Capitulo

El padre de Martos le dijo que entrara en casa tenía que hablar con él. Miquéle, que así se llamaba su padre le empezó a contar una historia que durante años había estado presente en aquel pueblo de marineros. Una historia de un niño que se perdió una noche en el mismo lugar donde Martos iba a jugar. Ahora empezaba a comprender porque su padre le había prohíbo salir a la playa e cuanto oscurecía.
-Mira Martos, hace unos años, bastantes aquí en este puerto hubo una tragedia, sucedió algo muy triste y la gente no quiere hablar de ello, así que lo que te cuente está noche debe quedar entre tu y yo. No debes hablar con nadie de esto. Un 27 de junio de hace cuatro años, Valen salió a la playa, con una barquita pequeña que le había construido su abuelo, Valen siempre iba al mismo lugar, precisamente donde a ti te gusta jugar. Aquel día como todos estuvo jugando, nunca se aljaba de la orilla, y además Valen era experto en llevar su barquita. Desde muy niño su padre se lo llevaba a pescar, estaban muy unidos, pero ese día a la hora de la cena Valen no había regresado, su padre nervioso se fue a la calita y allí de lejos vio la barca, el corazón se le había acelerado, pero al verla se tranquilizó creyó que Valen se habría quedado dormido. Al llegar a la barca no estaba, el padre empezó a llamarlo desesperadamente, gritaba su nombre….Valen, Valennnnnn….Valennnnn….., pero Valen no contestaba, no se oía más que el sonido de las olas romper con las rocas, solo el zumbido de un mar enfadado que presagiaba algo doloroso.
El padre de Valen corrió al pueblo y llamo a todas las personas que pudieran ayudarlo, había que rastrear toda la playa y coger algunas embarcaciones con luz para intentar localizarlo, Valen sabía nadar.
Durante más de ocho horas estuvieron rastreando la zona, empezaba a amanecer y Valen no aparecía, pero su padre estuvo durante más de diez días intensos buscándole, se aparto de la zona del pueblo hacía los pueblos de alrededor, pero no hubo ninguna respuesta, Valen había desaparecido.
El padre de Valen un día cogio su barca de pesca y entro en la mar, desde aquel día ya nadie ha vuelto a verlo. Su mujer estaba desesperada, la perdida de su hijo y la de su marido en menos de dos semanas.
Un día, habían pasado ya tres años apareció una barca en la orilla de la playa, yo estaba pescando y cuando regrese me apetecía darme un baño, así que dejé a tu madre haciendo la cena y salí a la playa. Cuando me metí en el agua vi que en la calita de las rocas había algo, si note metes muy adentro no se ve nada, las rocas lo tapan todo.
Me acerque sigilosamente y me encontré con la barquita “Estrella”, aquella era la barca del padre de Valen, estaba destrozada, había rasguños, golpes y la madera estaba prácticamente carcomida. La entre en la arena y decidí quedármela, aquello no valía para nada, y si la llevaba a su familia sería como volver a recordar toda la tragedia, tu sabes que esa barca ha estado guardada siempre y que no os la he dejado tocar. Creí que por respeto tenía que cuidarla, no había motivo para quemarla, así que la deje en el almacén.Entonces Martos interrumpió a su padre, estaba atento a lo que le estaba explicando, pero el sabía algo que nadie sabía.
-Pero, papá tu para que quieres la barca, esta allí escondida, no se puede utilizar…creo que deberíamos echarla al mar, creo que deberíamos devolverla a quien fue su dueño y este está en el mar.
-Creo que no has entendido nada, esa barca no es de nadie, y además está maldita, mato a el padre de Valen por culpa suya, el fue desesperado a encontrarse con su hijo y..-Martos lo volvió a interrumpir.
-Papá, papaaaaá….por favor escúchame, tienes que creerme, esa barca debe volver al agua, tu no lo entiendes, debe estar en el mar. –Martos estaba casi llorando, sabía que aquello que le había ordenado aquel niño en la calita era muy importante, tenía que conseguir que su padre le hiciera caso.
-Bueno, no se que te pasa, está bien, mañana por la noche la dejaremos en el mar, espero que haya un poco de marejada para que las aguas la lleven hacia dentro, pero tu no vendrás.
-Si, papá yo tengo que ir, es algo muy importante, tengo que estar ahí sino sucederá algo grave.-estaba empezando a subir el tono de voz y su padre lo estaba notando muy alterado, así que para no llevarle la contraria le dijo que le acompañaría.

Acerca de Marian

Escribo relatos cortos, poemas, reflexiones y otras cosas de interés general, me encanta estar informada de todo lo que pasa en el mundo. S
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