Iñaki -Capitulo 3-

Capitulo 3

Roke salió corriendo detrás de él, pero no logró saber por donde se había ido. Entró en el restaurante y pidió para comer había reservado mesa y en este restaurante se pagaba por adelantado la reserva. Además pensó que quizá era mejor dejar a Iñaki en estos momentos solo.

Iñaki se fue corriendo por una de las calles estrechas de la ciudad, iba caminando con la cabeza mirando el suelo, sin rumbo ni sentido, había estado casi a punto de desvelar el secreto mejor guardado, lo único que le preocupaba en estos momentos, el verdadero sentido de su vida, y no había tenido valor. Ahora no sabía como actuar, vivía con él y le debía una explicación a la conducta que últimamente estaba teniendo con la persona que más quería, la que había estado más tiempo a su lado, pero también alguien que no podía perder. Se preguntaba porque no había tenido el valor de preguntarle, de contarle lo que le estaba sucediendo, quizá el miedo al desprecio, al abandono, o la repulsión por su condición era lo que le paraba, lo que le catapultaba en el fondo de su existencia. Pero había llegado un momento en que debía tener el valor de confesar ese amor que sentía aún sabiendo que Roke era heterosexual, que le pirraban las mujeres, siempre que salían era el príncipe de las fiestas, el que ligaba, el que todas querían estar con él.

Iñaki volvió a casa sobre las once de la noche, no estaba Roke, le extraño normalmente no salía de noche entre semana, pero quizá le había surgido algo. No por costumbre, pero alguna vez lo habían llamado del servicio técnico del Ayuntamiento si había algún problema técnico en los transportes nocturnos.

Fue a la cocina y se preparo un bocadillo, puso la televisión estaban emitiendo un partido de básquet, no le iban muchos los deportes, pero en aquel momento toda su atención, todos sus pensamientos no estaban en aquel aparato ni en lo que estaban emitiendo, así que le daba igual el canal que fuera. De repente se oyó un ruido en la habitación de Roke, se oían voces, susurros más exactamente, Iñaki se sobresalto, no había oído nada al entrar, ni tan siquiera un pequeño sonido que le hubiera hecho pensar que estaba en casa.

Se levantó fue hacía la puerta de la habitación de Roke y escuchó pegando el lóbulo de la oreja en la fría puerta de madera, se oían susurros, no hablaba, simplemente el sonido del placer, eran dos voces diferentes, no sabía que hacer entrar o esperar que acabaran lo que estaban haciendo. Iñaki seguía pegado a la puerta, no podía dejar de escuchar, intentaba y rogaba que hablaran, que dijeran alguna palabra, pero lo único que se oía era el quejido del placer.

Aturdido se separo de la puerta y fue a la cocina, bebió un vaso de agua fría, estaba temblando, le sudaban las manos, empezaba a sentir esa irá, ese odio que se siente cuando alguien te traiciona, pero Roke no lo había traicionado, nunca había tenido más relación que la pura amistad, compañeros desde niños, pero nada más. No tenía ningún derecho a odiarle, él hacía su vida, y nadie tenía derecho a inmiscuirse en ella.

En la tensión se estaba apoderando de Iñaki, abrió el mueble bar cogió una botella de Ginebra, la abrió y sin pensarlo empezó a bebérsela como si fuera agua, de un trago se había bebido la mitad, la cabeza ahora le empezaba a dar vueltas, se sentía mal y le empezaban a entrar nauseas, casi sin conocimiento se fue directamente a la puerta de Roke, cogió la maneta de la puerta y de un empujón entró en la habitación.

La visión captada por sus ojos en ese instante hizo que de repente vomitará como pocas veces lo había hecho, una gran bocanada de ginebra, que era lo único que llevaba en el estomago a esas horas de la noche, ya que no había comido nada durante el día, salió sin poder evitarlo de su boca ensuciando el suelo.

Allí estaban, uno encima del otro, al principio no creyó lo que estaba viendo, el impacto de aquella visión había hecho que se le pasará el mareo, de repente estaba más sereno que nunca y delante suyo Roke y su jefe, el señor Tomás Ripley, era una locura, no estaba pasando, aquello era un sueño. Roke se levantó de la cama tapándose sus partes con la sabana de color granate y fue hacía Iñaki.

– lo siento, siento no haberte avisado que tenía una cita. –Roke tranquilamente le estaba dando una explicación que Iñaki no podía, ni quería entender.

– Pero, ¿que estas haciendo?, te estas tirando a mi jefe, que pasa aquí, ¿tu no eras el ligon el chico guapo, el tío bueno que se lleva a todas las tías?….¿dime que no es verdad?…pellízcame y despiérteme de este sueño por favor Roke, no me digas que esto está sucediendo, por favor…-Iñaki empezó a llorar desesperadamente, tenia el rostro descompuesto y sin color, había perdido su tono rosado, y los ojos se estaban tornando de forma que parecía que había enloquecido.

– Lo siento, nunca te dije nada porque creí que no lo entenderías…perdóname, se que nos lo contamos todo, pero esto era demasiado violento para mi, durante años he estado oculto en un mundo del que no podía salir, mis estudios, mi trabajo y posición no permitían que revelara mi condición, mis gustos, mi forma de ser, tu no te has enterado, así que creo que lo he conseguido ¿no crees?, tantos años oculto, tantos años tapando, sufriendo por dentro lo que nadie imagina. No es que no confiará en ti, pero pensé que quizá nunca me entenderías, que al decírtelo te daría asco, me rechazarías como amigo y compañero de piso y…-Iñaki interrumpió con un grito.-

– Calla!!!! Callaaaaaa!!!…me das autentico asco, eres un desgraciado, un inmundo repugnante y creo que solo miras por ti, eres un autentico egoísta, no sabes lo que has hecho, no te puedes imaginar el daño que me has hecho…

– ¿Sabes..?.. ya sabía yo tu reacción, sabía que no podía contar contigo, me despreciarías como lo estas haciendo ahora, por eso no te dije nada, por eso…

– Tu eres el que debes callar, el que deberías haber tratado de ser sincero, de contarme lo que sentías porque yo..yo..yo llevó muchos años como tu, si, muchos años enamorado de ti, sufriendo en silencio la peor de las torturas que alguien puede pasar, pero a ti te importaba más “el que dirán” que la vida de los demás….

– Peroooo, ¿Qué dices?, que estas enamorado de mi….por favor…-contestó atónito Roke y con una especie de sonrisa sarcástica en sus labios ante la declaración que le estaba dando su amigo.

Acerca de Marian

Escribo relatos cortos, poemas, reflexiones y otras cosas de interés general, me encanta estar informada de todo lo que pasa en el mundo. S
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2 respuestas a Iñaki -Capitulo 3-

  1. marola dijo:

    Gracias Gorocca eres un amor yo tambien te deseo un feliz fin de semana, prometo que la semana que viene seguirá mi relato. Y como dices tu el sexo, el amor no tiene condición, lo más importante es ser tu mismo, querer libremente, sentirte feliz….besos Marian

  2. gorocca dijo:

    Oh,l’amour,no tiene sexo.Buen finde y un beso.Gcc

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