Diario de un vendedor -Capitulo final-

Andrés la escuchaba atentamente, pero, no   sabía exactamente que pintaba él en todo esto, la escuchaba por respeto, pero no entendía porque no llamaba a la policial en vez de contar a un extraño aquella historia.

Cuando ella acabo de hablar, Andrés muy educado le dijo:

Bueno, espero que lo encuentres, y que tengas suerte, quizá a conocido una chica y se ha ido unos días. Eso no es raro en la juventud, aunque perdóname pero no entiendo que es lo que te ha hecho contarme esto a mi en vez de a la policía, si ha desaparecido o le ha pasado algo deberían saberlo.

No, no puedo decirles nada. –dijo con un tono de voz asustado y a la vez autoritario, un tono de orden.

Pero si le pasará algo, deberías avisarles.-dijo Andrés intentando convencerla más que otra cosa para sacársela de encima, la verdad es que estaba empezando a ponerse nervioso y presentía que algo no muy buena estaba empezando a gestarse.

Creo que me iré a mi habitación, siento tenerla que dejar, pero yo no conozco a su hermano, no tengo nada que decirle, sería mejor avisar a la policía, ellos le ayudarían.

Andrés se levanto de la silla y en ese momento la mujer sacó del bolso un aparato que se lo acerco a la cintura de Andrés, en aquel momento Andrés quedo paralizado, la mujer le ordeno que se sentara en la silla y escuchara atentamente.

Andrés no puedo dejar que te vayas, ahora nos iremos a la habitación y me enseñaras la maleta, hay algo que no te pertenece, debes entregármelo o de lo contrario te dejare que poco a poco te vayas entumeciendo hasta que los músculos dejen de soportar tus huesos, el magnesio que te he inyectado te provocara una reacción que te provocará la muerte.

Subieron a la habitación, entraron y ella se puso a registrar la maleta, tiró toda la ropa sin ningún cuidado sobre la cama. Todas las camisas y demás quedaron amontonadas y arrugadas, nerviosa y con el gesto de la cara cada vez más aterrador se giro hacía Andrés y le golpeo en la cara.

Andrés cayó al suelo, y de la misma rabia se levantó de un salto cogiéndola por el cuello, intentaba con todas sus fuerzas ahogarla, pero ella con una fuerza fuera de lo común se resistía arañando sus manos, cuando de pronto le dio una fuerte patada entre las piernas, Andrés cayó fulminado al suelo. Ella aprovecho el momento y salió de la habitación escaleras abajo. Al llegar a la calle subió en un automóvil que estaba esperándole en la esquina del Hotel y desapareció.

Durante más de dos horas Andrés estuvo inconsciente y al despertar se dio cuenta de que la habitación no estaba desordenada, la ropa seguía en la maleta y no había ningún indicio de que allí se hubiera peleado con nadie. Empezó a temblar, a sudar de los nervios que tenía, no podía ser que aquello se lo hubiera imaginado. Se acerco al espejo y miró su rostro, se aterrorizo, al ver que no era Andrés, ¿Quién demonios eres? Se preguntaba enloquecido de terror, aquel no era yo, estaba viendo la cara de otra persona.

Se lavó la cara con agua fría y salió de la habitación corriendo, fue a el bar y pidió un whisky, empezó a pensar que estaba haciendo allí, quien era, que le había pasado….

De pronto por el televisor del bar daban el anuncio de una desaparición, la familia de Andrés Wlaman estaba en la tele, anunciando la desaparición de su hijo, este llevaba ingresado cinco años en un centro psiquiátrico, ayer al mediodía por un descuido de un celador que dejo las puertas abiertas, Andrés se escapo. La familia fue informada y ahora le buscaban, no era peligroso pero necesitaba un medicamento urgente. Al ver su imagen en la tele Andrés se tapo el rostro con la mano, intentaba por todos los medios que el camarero no le viera. Se bebió el whisky de golpe y se levanto de la silla despacio para salir del bar, entonces el camarero lo llamó…

Oiga!!- dijo con voz fuerte –Andrés sin pensarlo ni dejando que acabará de decir nada más fue contra el camarero le dio con la botella en la cabeza dejándolo herido en el suelo. El camarero intentaba decirle algo pero Andrés creía que lo iba a delatar. De repente el camarero dijo:

Andréssss, Andrés por favor soy yo Carlos…. ¿no te acuerdas?-le decía llorando y con un fuerte dolor de cabeza.

Andrés miró otra vez el rostro de aquel hombre y se puso a llorar, era su hermano Carlos, siempre estuvo a su lado y fue el único que no quería que lo ingresaran en el centro psiquiátrico, él no creía que Andrés estaba enfermo, simplemente perdió a su mujer y su hijo en un accidente y eso lo trastoco. Pero nadie pensó en sus sentimientos, solo en dejarlo abandonado en aquel lugar para no molestar.

Andrés lo abrazo y ayudo a levantarlo. Le explico todo, los sueños, las pesadillas, todo lo que le había sucedido desde que se escapo. Carlos le dijo que jamás dejaría volver a aquel lugar. Lo llevo a su casa a vivir con él. Al poco tiempo Andrés empezó a trabajar con Carlos en el bar. Dejó de tener aquellas alucinaciones y empezó una nueva vida.

Los zapatos de los sueños que tanto le atemorizaron eran la sangre que su inconsciente le hacía recordar de aquella tarde en la que murieron las personas que él más quería, en la puerta de aquel Hotel, aquel era el lugar donde sucedió. El Hotel Resurrección.

Acerca de Marian

Escribo relatos cortos, poemas, reflexiones y otras cosas de interés general, me encanta estar informada de todo lo que pasa en el mundo. S
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3 respuestas a Diario de un vendedor -Capitulo final-

  1. Luciano Doti dijo:

    Está bueno lo que escribes. He leído por ahí que ganaste un segundo puesto en un concurso de poesía, felicidades.

    Respuesta: muchas gracias luciano y más viniendo de ti, que he visto que eres escritor. Muchas gracias, ah!! ¿Crees que tengo posibilidades?….bueno me gustaría tu sincera opinión. Te mando un beso desde Barcelona. Marian

  2. gorocca dijo:

    Magistral como sorpresivo desenlace,sin duda no siempre son soluciones factibles ni definitivas el privar de libertad al ser enfermo, hay enfermedades, las del alma, que sólo el tiempo cura!Un fuerte abrazo.

  3. Pingback: Bitacoras.com

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