Dolor sin quejas….

Indudablemente todas las personas somos diferentes, en muchos sentidos tenemos un ligero parecido, pero en el fondo creo que no existen dos iguales. Esto me hace suponer que es muy, pero que muy, dificil poder ponerte en la mente, la personalidad, el sentido  de otra persona. Aunque me esfuerzo en grandes dosis por intentar entender a muchas personas, y creo que no lo logro jamás, porque tengo un pensamiento bastante dificil de domar o cambiar, me gustaría poder entender a otras personas, me gustaría saber que pasa por esas mentes, o simplemente porque actúan de una u otra forma en la vida tan diferente a mi.

En muchos casos creo que las personas necesitan hacerse ver, escuchar o simplemente que alguien se preocupe por ellas, esto lo entiendo. Pero, lo que no me cabe en la cabeza es que haya personas que si auto enfermen, se auto depriman, se auto castiguen simplemente para llamar la atención de las otras. Esto sucede cada día a mi alrededor, y en casi todas las ocasiones suelo tener una conducta bastante irracional, no es que sea mala persona, simplemente que me cansa, me aburre, me irrita ver como personas que podrían vivir bien, que no les falta de nada, se pasan el día lamentándose de cosas tan banales como una simple gripe, un simple dolor de cabeza….mientras veo que en lugares inhóspitos, en países desgraciadamente invadidos por monstruos, en tierras olvidadas la gente se muere de hambre, de dolor, de soledad, y si tienen un dolor se lo callan, no se quejan, no están todo el día compadeciéndose de todo. Me repelen esas personas, a veces creo que soy una persona insensible, sin un poco de compasión, pero siempre o desde que recuerda mi memoria he sido una persona que he creído que hay que tener el espíritu, la mente, y la alegría en la vida, no hay que estar siempre llorando, quejándose de todo. Estos últimos días mi irritación se hace cada vez más frecuente, al ver que hay gente que solo le gusta llamar la atención de los demás contando sus enfermedades, sus dolores (en ocasiones estoy segura ficticios), sus males, que en realidad no son más que producto de una imaginación para provocar en los demás una lastima por esa persona.  Seguramente, pensareis que la insensibilidad no es mi fuerte, y en ciertas ocasiones así es, pero mi sensibilidad se va más allá de un dolor de garganta, una gripe o una tos. Mi sensibilidad está puesta en aquellas personas que sufren realmente, esas que tienen alguna enfermedad no curable y que luchan desesperadamente por ganarle unos minutos a la vida. Mi sensibilidad se va hacía aquellas personas que no tienen que comer, que beber, no tienen en la vida un abrazo, un beso, porque no lo conocen, solo conocen la violencia, las armas, la sangre. Eso si que es para mi doloroso, eso si que tiene razón para quejarse, para gritar. Jamás me gustaron los hospitales, es como si me introdujeran en un lugar del que si me quedara me volvería loca, pero no es por las personas que en el están, sino por las personas que visitan. Todas hablan de lo mismo, todas tienen o conocen a alguien que está grave, todos saben que medicamentos hay que tomar, y conocen a alguien que tiene algo más grave de lo que tienes tú. Es para mí como si fueras a una subasta, haber quien da más, haber quien sufre más, y eso no lo soporto.

Respeto muchísimo a las personas e intento comprenderlas pero no puedo con las derrotistas, las deprimidas, esas que no tienen un ápice de alegría, un ápice de superación, quizás soy una persona que al repudiar la enfermedad, el dolor, al no querer estar enferma lucho contra ello, y eso hace que sea como un antídoto. He estado enferma, he tenido fiebre, y siempre he seguido con la vida que hacía, me niego a quedarme en la cama, a compadecerme, a hacer sufrir a los de mí alrededor. Pero, esto tiene doble filo, porque las personas que somos así, cuando estamos mal nadie nos trata de entender, nadie para a pensar que también sufrimos, también lloramos, también sentimos. La fuerza con la que actuamos hace que una cortina de lona gruesa no deje ver a los demás que somos humanos, como ellos, y que también tenemos el derecho a sufrir, a sentir el dolor, aunque nunca lo decimos, no lo manifestamos, lo llevamos dentro, en silencio.

No se si habrá personas que crean que las personas como yo somos unos monstruos insensibles, quizás esa sea la imagen que damos, pero en el fondo de nuestro corazón llevamos como piel, como sangre la sensibilidad hacía aquellas personas que realmente se la merecen. Creo que cuando nos quejamos, deberíamos mirar hacía otros lados, hacía otros mundos que existen, que están ahí, pero que parece que no queremos ver o admitir.

Creo que es facíl quejarse, es facíl llamar la atención, lo realmente dificil es tratar de entender a los demás, no ser egoístas, no intentar llamar siempre la atención en pos de uno mismo, y lo más dificil por lo que veo es ser feliz, o al menos intentarlo, vivir con alegría, ser positivos, mirar con ojos de esperanza, ojos de querer vivir…..

Bueno hoy he querido escribir algo que llevo dentro, es como una especie de terapia, escribir algo que no puedo contar, que no puedo hablar con nadie, bueno mejor dicho, si que puedo hablarlo, con mi blog, en mi blog. El único lugar donde dejo lo que soy, lo que pienso, lo que intento que las personas que me rodean comprendan y de alguna forma me repliquen con comentarios a favor o en contra, pero con sus voces. Eso es lo único que me importa, que de alguna forma nos escuchemos y podamos dejar lo que sentimos en nuestro interior, nuestros demonios, nuestras penas o alegrías. De eso se trata en la vida, de ser escuchado y de escuchar.

Saludos cordiales!!!

Marian

Acerca de Marian

Escribo relatos cortos, poemas, reflexiones y otras cosas de interés general, me encanta estar informada de todo lo que pasa en el mundo. S
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6 respuestas a Dolor sin quejas….

  1. me alegra que exista otro ser humano que piense como yo, soy de esas personas que tengo dolor pero que tengo que trabajar producir, enfrentar todo porque soy sola y eso me ha hecho fuerte. todos los dias tengo que atender personas que lo tienen todo, esposo, hijos, personas cercanas a ellas y viven infelices, mi hermana que esta cerca de mi es una persona mani
    puladora y me envidia no hace sino quejarse, no la comprendo y me tiene aburrida y aveces no se que hacer, hoy estoy asì aburrida de la aptitud de mi hermana.

    tu comentario me alento y con ganas de salir adelante y de no pensar en estas persoas asì. gracias ….

    Ma. E,.

  2. marola dijo:

    Quiero dejar un comentario de un amigo que me ha enviado de este post. Este post también lo incluí en otro blog que tengo, normalmente no hago esto de poner los cometarios de otros blogs, pero creo que merece la pena leer lo que me ha dejado escrito. Gracias…Daniel

    Hola Marian,

    Esta es la primera vez que entro y te escribo en el blog. Hace tiempo que leo algunas cosas sobre ti en el blog de Enrique Richard y al final me decidí a entrar en el tuyo.

    Creo interesante aportar un punto de vista distinto sobre la gente que se queja por lo que a criterio personal consideramos “niñeces”.

    Como yo lo veo, creo que prestas demasiada atención a los motivos/justificaciones que la otra persona da… Quizá algunos porque lo han tenido todo y no han visto que hay gente que está peor, otros por falta de cariño o afecto, otros por soledad, otros por falta de atención, otros por proteccionismo… Qué más da el motivo o la justificación… El resultado es que expresan una insatisfacción o un malestar en un aspecto de su vida y ésto para mí es lo importante.

    Si nos fijamos en los motivos o causas que la persona expone no siempre podemos llegar a entender el porqué de las acciones. Sin embargo, si nos fijamos en la manera en qué ha sido educado/a, en la manera en que ha vivido, las dificultades que ha tenido (o no) que superar, etc quizá se nos habra una puerta y empecemos a entender más el porqué esa persona actúa de esa manera.

    No se trata de justificar a una persona que “se queja por quejar”, se trata de reconstruir el proceso de razonamiento y lógica que ha seguido dicha persona para acabar pensando y actuando de la manera cómo lo hace.

    Un saludo!

  3. Ernesto dijo:

    Es curioso, coincidimos casi palabra por palabra en todo lo que tan perfectamente has descrito en tu artículo Marian. Yo soy de los que opinan, y practican rigurosamente, que el estado anímico en los momentos de enfermedades físícas es algo tremendamente importante, hasta el punto de que muchas veces depende de ello, si no la curación total de la dolencia o enfermedad que se padece, si al menos sobrellevarlo de la mejor manera posible.

    En calquier enfermedad, por leve que sea, si te recreas en el dolor, en el malestar y te “amuermas” (uso esta palabra por su gran expresividad), empeorarás sin duda alguna, te sentirás muy enfermo, con dolores, malestares y una sensación de enfermo grave. Si por el contrario, aunque hablemos ya de enfermedades mucho más serias, no te rindes, te esfuerzas dentro de lo posible por seguir con una vida prácticamente normal, las sensaciones de dolor y enfermedad se atenuarán bastante.

  4. luis irles dijo:

    Estimada Marian, el “duende de los blogs” me hizo una jugarreta e impedió que tu reciente comentario apareciese en mi blog, pero me dio tiempo a leerlo y he venido a expresarte mi agradecimiento por tus hermosas palabras. Me alegra saber que mis letras te han servido para sentirte un poquito mejor, pero en todo caso debes (debemos) agradecérselo a mi amigo F. Se lo diré cuando lo vea.
    Abrazos

  5. luis irles dijo:

    Estimada Marian,
    Es magnífico lo que has escrito. Me ha recordado la manera en que mi amigo F. se enfrenta a la vida. Nació con una deformidad física que le hace parecer torpe a los ojos de los demás, a aquellos que no conocen su generosidad, su sensibilidad, su fortaleza interior y su portentosa inteligencia. Jamás le he escuchado quejarse, te lo aseguro, y es feliz comiéndose al sol un tomate con sal… F. vino ayer a verme y, mientras fumábamos un cigarrillo, me preguntó –de sopetón– qué somos, de dónde venimos, qué significamos y por qué la gente parece vivir más triste ahora… Él, físicamente impedido, preguntándome siempre cosas con avaricia de entender, con su necesidad de conseguir reorientarse y terminar de situarse definitivamente en su pequeña parcela del universo, que por lo visto muchos de nosotros no acabamos de poseer.
    En tu reflexión se pueden encontrar muchas respuestas a sus preguntas, que mi amigo –al igual que yo, estoy seguro– compartiría absolutamente.

    Un fuerte abrazo.
    Luis
    Respuesta:
    Me ha emocionado sinceramente lo que me has contado, te lo digo con el corazón, porque soy a pesar de mi carácter que describo en este sentido, una persona que me emociono con palabras como las tuyas, y si además han servido para algo aún me das más razones para sentirme bien. Tienes razón y tú amigo tambien en que muchas veces las personas se olvidan de las pequeñas cosas que son las que nos hacen la vida feliz, se preocupan de otras que no tienen ningún sentido, y las verdaderamente grandes no las ven, es como si llevaran una cinta en los ojos. Te doy las gracias por que a veces sin que uno lo sepa, da más de lo que cree, y a mi hoy me has dado una porción de animo, de alegría, de tirar para adelante. Besos Marian

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