Una carta en contra de la guerra

Señores gobernantes y habitantes de esta tierra:
Soy una mujer de 45 años, vivo en España tierra preciosa, la cual admiró y respeto. Tenemos se puede decir de casi todo, playas, montañas, un clima perfecto, una comida extraordinaria y variada según cada región. En definitiva un paraíso terrenal, aunque también tenemos problemas como en todos los demás miembros del globo terráqueo, violencia callejera, violencia de genero, blandas, mafias que últimamente se han asentado en este lugar por su posibilidad de escabullirse y por la posición de España geográficamente hablando, frontera con África y con Europa. Les explicó esto porque se me encoge el corazón cuando veo países que llevan años y años en guerra, otros les ha venido por circunstancias y por suerte se van recuperando, pero en mi pensamiento me invade una gran tristeza al pensar porque no podrían vivir todos como vivimos en mi país o en tantos otros que pocas veces han estado en guerra o si lo han hecho hace décadas.
Cuando veo las imágenes tan fuertes, cuando veo a los cadáveres de niños pequeños, de mujeres, de ancianos que se han quedado sin nada, bagando por las calles o huyendo despavoridos de un horror inexplicable, pienso que tenemos en la mente los seres humanos para permitir esas atrocidades. Porque en vez de pensar en la destrucción masiva, en la matanza de personas, en ganar un territorio, o en cualquier de esas excusas que ponen para iniciar una guerra, no pensáramos en mejorar nuestra forma de vida, en ayudar a esos países que despojados de sus riquezas por países poderosos, o personas con influencia pero sin ningún tipo de vergüenza. Porque no luchamos, porque no nos esforzamos por poner cada uno de nosotros ese granito de arena, que creo yo que si se fundieran todos esos pequeños granitos podríamos conseguir una piedra inmensa capaz de aplastar la pobreza, la enfermedad, el sufrimiento de todas esas personas que posiblemente en su vida sabrán lo que es una buena comida, jamás sabrán que es una habitación con armario, cama, una casa acogedora con calefacción y agua caliente, jamás sabrán quien escribió El Quijote, o quien gobernó Francia, Italia o otro país en el año 2002. Podríamos hacer el esfuerzo de compartir con esas personas algunas de sus sueños, de sus ideas, de preguntarles que es lo que les gustaría ser de mayores, compartir tan solo una tarde con ellos y hacer un examen de conciencia. Seguramente nos quedaríamos asombrados de sus ideas, de sus deseos, sus ilusiones, porque para ellos no existe la riqueza, el dinero, las propiedades, los juguetes, la comida, tienen tan poco que nos admiraríamos con que sacarles una sonrisa.
Me considero una afortunada, casi diría una reina en mi país, porque no se lo que es una guerra, no se que es pasar hambre, pasar sed, tener a un hijo muerto en los brazos, no poder ir a ningún lugar porque han destruido mi ciudad, doy gracias a Dios o a quien sea por haber hecho de mi una habitante de un país sin guerra.
Escribo está carta a todos los gobernantes de estos países en guerra, El Congo, Palestina, Iran, Irak, Israel, y todos aquellos que estén en guerra o que tienen previsto empezar una, para que escojan un momento en sus vidas, cuando lleguen a casa, o estén sentados delante de su televisor y admiren las desgracias lejanas de todas esas personas y piensen por un momento que ese rostro que ven fuera el suyo, el de su hijo o su padre. Les ruego que a pesar de todos los intereses mundiales que existen tanto en armas, economía, empresariales, de poder, piensen por unos minutos que sería de su vida si fueran ellos los que recorren las calles destruidas, las carreteras buscando un lugar donde esconderse de los bombardeos, fueran uno de esos niños que muertos en brazos de sus padres no han tenido la oportunidad de vivir, que piensen en sus madres cuando vean esas mujeres desesperadas por dar un poco de agua a un hijo medio muerto.
Se que es una utopía lo que les pido, se que nadie moverá un solo dedo, o quizás si, los que tienen más fuerza son ellos mismos, los propulsores de las guerras los que las ordenan, los que invaden. Nosotros somos meros espectadores que miramos, escuchamos, nos informamos, y algunos escribimos aunque no sirva de mucho revindicando la paz. Pero el que verdaderamente tiene la oportunidad de parar eso son los gobernantes, los presidentes de los países, los que están al mando de todos nosotros, porque ellos son los que dicen SI A LA GUERRA.
Les rogaría que leyeran detenidamente esta carta, y las que posiblemente recibirá y haga un examen de conciencia si realmente vale la pena matar, violar, secuestrar, destruir un país para lograr poder.
Esperando que esta llamada a el pensamiento, a la generosidad, a la comprensión no caiga en esas papeleras repletas de cartas que ni tan siquiera tienen la atención de leer.
Un saludo cordial de una mujer que poco puede hacer, tan solo escribir, porque mi arma son las palabras, y creo que debería ser la única que existiera para poder revindicar lo que queremos.
MRL

Acerca de Marian

Escribo relatos cortos, poemas, reflexiones y otras cosas de interés general, me encanta estar informada de todo lo que pasa en el mundo. S
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7 respuestas a Una carta en contra de la guerra

  1. sara dijo:

    los que hacen guerras son unos hijos de puta

  2. Santiago dijo:

    Hola, me llamo Santiago, soy un estudiante mexicano de bachillerato y de tarea me dejaron preparar un discurso en contra de la violencia. Yo elegí el tema de la guerra, me ha costado mucho trabajo desarrollarlo y ahora leyendo el tuyo, quisiera pedirte permiso para utilizar tu carta como una base para escribirlo. Te comento que lo dare en frente de muchas personas y tu mensaje sera transmitido😀.

  3. Monserrat dijo:

    Lamentamos la guerra en los cielos que noche eterna, cuando el sonido de las armas dejen de teñir de rojo los frentes de batalla, siempre caerán lagrimas del quinto sol mojando las mejillas, cuerpos de hombres de maíz desangrados rodando al viento, tan solo pueden verse ratas lamiendo las entrañas entre las calles vacías, mirando al cielo le pedimos al tiempo perder la mente en un instante….Confusión tremenda y arrepentimiento se llevan en las venas es como una condena….rencores entre naciones ya no queda futuro….

    Hay que poner un fin a esta historia Ayuden!!

  4. juan diego dijo:

    esta bien ese comentario es excelente
    va dedicado a los malditos q estan en el poder
    gracias

  5. marola dijo:

    Gracias Juan, las cosas nunca son fáciles pero creo en las personas que luchan por que este mundo sea mejor, aunque sean un granito casi invisible, a veces ese grano se convierte en una roca grande y fuerte que puede destruir la maldad, la violencia y las mentes de personas que no tienen conciencia. Besoss Marian

  6. Juan dijo:

    Al igual que tu comparto la utopia de ver un día un mundo mejor para todos. Un lugar donde todos vivamos en paz apoyandonos los unos a los otros.

    Es muy duro ver ese tipo de escenas por la televisión, pero mucho mas duro verlas en persona, como sobreviviente de un conflicto armado esas imagenes las tengo tan gravadas en mi mente como que fueran de ayer y ya paso mucho tiempo de eso.

    Como diria mi buen amigo Andres Gimenez:

    “Discriminar es matar
    no tenemos que dejar
    que la injusticia triunfe
    contra toda dignidad
    este es el mundo de hoy
    un mundo con división
    eso es lo que no hay que ver…
    ¡¡¡ya no!!!”

    Ojala los gobernantes de los paises un día entiendan la gravedad del asunto.

    ¡Paz en el mundo!

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