Carta al infinito….

Querida tierra, mar, aire, firmamento:

En estos momentos de mi vida, estoy tan perdida que no se si alguna vez podré encontrar esa luz que da la salida, esa luz que alumbra ese camino de serenidad, de tranquilidad, de desasosiego.

Vengo hace mucho tiempo sintiendo una especie de angustia que me lleva a lugares inhóspitos, a extrañas circunstancias, a dejarme llevar por una corriente que lo único que consigue es llevarme a la desesperación. No se como salir, no se como reprimir cuando la fuerza de esa condición me ciega completamente, y entonces esa vestia de razón se apodera de mi. Es como si alguien en mi interior me estuviera empujando, hasta llegar a convencerme de que eso que hago es lo correcto. Cuando pasan las horas, los momentos de excitación, entonces recupero en sentido y me doy cuenta de lo que hay a mi alrededor, de lo que he hecho y entonces es cuando la sombra de la amargura se apodera de mi.

A veces soy tan feliz, otras sin embargo no soporto la vida, esa vida que tengo, pero no quiero, esa vida que vivo sin vivir, pienso montones de veces que soy una de esas personas indecisas, esas personas que no saben bien lo que quieren, lo que realmente desean, porque si lo fuera, tendría el valor de enfrentarme a todas esas sombras, a todos esos personajes que se meten en mi mente y anulan por completo mi conciencia.

Querida tierra, mar, aire, firmamento…me gustaría que con vuestra luz, vuestra serenidad, vuestra fuerza fueráis capaces de ayudarme, de hacerme ver las cosas de otra manera, se que pensareis que hay gente peor que yo, que soy una privilegiada, y no lo niego, prácticamente tengo de todo, bueno de todo, menos sentido común en muchas ocasiones, soy pasional, rebelde, inquieta, positiva, a veces loca,  y si quiero a la vida más de lo que muchos creen.

Pero, en ocasiones, mi mente se cierra por completo a eso que llaman raciocinio, a eso que llaman sentido común, quizás debí de nacer en otra época, en otro lugar, en otro mundo.

No soy nada materialista, al contrario me pierde el poco sentido que le doy a todo lo material. Por que soy de las que cree que cuando dejamos de vivir en esta tierra nadie se lleva nada, no hay equipaje, ropa, joyas, maletas que puedas embarcar como cuando nos vamos de viaje. Lo único que nos llevamos es todo lo que hemos vivido, lo que hemos amado, lo que hemos sentido, y lo demás lo dejamos todo. Hasta los sentimientos los dejamos, si, los dejamos en las personas que se quedan, en ellos vivirá el recuerdo de lo que fuimos, hicimos y vivimos con ellos.

Ahora estaba pensando que ojala me contestarais, ojala supierais la soledad que siento en muchos momentos, la necesidad de compartir eso que me gusta, que siento, y no tengo más que extrañas sensaciones de sombras que flotan en mi mente sin saber quienes son.

Esta carta la tirare al buzón de la atmósfera, al profundo océano, al fondo de los pozos haber si alguien la encuentra, y entonces me responde….quizás no llegué nunca a ningún lugar, quizás se moje y las palabras se deshagan en pequeños pedazos ilegibles, quizás el viento se la lleve lejos, muy lejos a lo alto quizás de una gran montaña y cuando amaine se deslice suavemente por la ladera hasta quedarse parada al lado de un gran roble…..

Solo deseaba desahogarme, solo quería que alguien aunque fuera el aire, las estrellas, el mar o las montañas sintieran por un momento mi sentir, mi angustia, mi dolor de alma

Me despido hasta otro momento, espero que llegué a su destino y que quizás tenga alguna respuesta.

Con todo mi corazón a todos aquellos que me escuchan.

La Soledad.

Acerca de Marian

Escribo relatos cortos, poemas, reflexiones y otras cosas de interés general, me encanta estar informada de todo lo que pasa en el mundo. S
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9 respuestas a Carta al infinito….

  1. Marola:

    Un día, cansado de una vida solitaria pese a estar rodeado de mucha gente, decidí convivir con la soledad. Desde aquel día es mi compañera inseparable y ya no me siento ni un solo.

    Nalo

  2. marola dijo:

    Gracias Elena, se que nos pasa a todos y que si tenemos ese rincón donde se encuentra la paz, la meditación y lo profundo de cada persona, pero a veces eso cuesta mucho de encontrar, está tan fondo, tan oscuro…besosss y gracias .Marian

  3. Hola Marola,

    hace un tiempo escribiste un comentario en mi blog y yo no te había visitado hasta ahora. Y vengo para encontrarte, como dices en tu post, tan perdida. Y me gustaría poder decirte algunas palabras de consuelo. Muchas veces, a las personas que somos pasionales, la vida nos parece una montaña rusa, estás arriba y luego abajo y luego vuelves arriba y es un no parar. Pero, dentro de todo ello, me gustaría darte un poco de esperanza, me gustaría decirte que existe el equilibrio. Yo lo he vislumbrado. Yo, que también soy una persona pasional y que he tenido momentos de mi vida verdaderamente confusos, he descubierto que existe un espacio dentro de mi que está en paz, en el que brilla la felicidad. Te mando, desde ese espacio, un rayito de luz y de esperanza. Y, también, un fuerte abrazo.

    Elena

  4. marola dijo:

    Hola Patricia que alegría poder verte por aquí. gracias por tus palabras, este texto fue la inspiración de un momento, en un día en que los pensamientos se apoderan de nosotros y entonces sale, brota sin pensar lo que llevas dentro. Besoss y gracias. Marian

  5. Marola querida, me gusto mucho leerte, la soledad se hace cae pesada cuando no se sabe vivirla. Como dice nuestro amigo anterior, a veces…, se esta más solo cuando la gente te respira encima.
    Un abrazo. Patricia

  6. Es inevitable. La soledad siempre está ahí a la vuelta de la esquina. Y, es curioso, no se quita en el bullicio de la gente. A veces es cuestión de introducirse en tu propia soledad para descubrir que nunca estás sólo.
    ¡Qué tremendo debe de ser descubrir que nadie te mira y, si te mira, es para despreciarte!
    Un beso, Enrique

  7. marola dijo:

    Querido infinito:
    Me has sorprendido, no sabía que hubiera alguien o algo que me conociera también, que haya descrito una parte de ese universo que me rodea, sinceramente a veces pienso que hay algo, o alguien, como un “ángel de la guarda” que está siempre ahí viendo, escuchando, mirando lo que hacemos, lo que sentimos, protegiéndonos de algo. Es verdaderamente maravilloso saber que hay personas ahí detrás en otro país, en otro lugar, en otras circunstancias que te llagan a escuchar, a comprender, a simplemente decir todo eso que eres, que piensas y me sorprende grandemente que pueda ser así, pero es cierto. Ojala en un momento dado nos pudiéramos encontrar, pudiéramos hablar, explicar, contar, sentir todo eso que llevamos dentro y que por cualquier razón no puedes hacer en el mundo que vives diariamente. A veces sentimos esa especie de felicidad, otras esa especie de pesadumbre, y nos preguntamos porque podemos pensar de dos formas diferentes, porque nos hacemos ese lio mental, porque somo como somos. Yo tengo mis respuestas, si, como no, como todos, sabemos perfectamente donde vamos, que queremos, que hacemos, pero en el fondo no queremos verlo, queremos que esa neblina se ponga delante de nuestros ojos, quizás por miedo, no lo se bien, pero es así. Queremos disimular, intentar hacernos los locos de aquello que sabemos y queremos ocultar. Gracias mi querido infinito por contestar, por encontrar está carta, no se si en un río, en una montaña, en el firmamento, pero la has respondido. Y me alegra saber que existimos, que somos, que realmente sentimos algo muy profundo que nadie podrá retenernos ni quitarnos. Has dado en el clavo en todo lo que me has contestado, y la verdad me ha impresionado, es como si estuvieras tan cerca que pudiera tocarte, sentirte, olerte. Eso es la autentica maravilla de los seres humanos, saber que siempre habrá alguien como tu, saber que te pueden conocer sin haberte visto. Sinceramente, me has impresionado. Besosss a ese infinito desconocido, lejano, pero que por alguna extraña razón me es familiar. La soledad.

  8. Ernesto dijo:

    Querida Soledad:

    No se donde estarás, cómo serás, que clase de vida llevas, y tampoco se si ésta es libremente elegida o cuan condicionada está; tampoco se lo que ya has experimentado en este recorrido por los mundos, el real y el soñado, ni lo que aún te pueda quedar por saborear.

    Si se que vives, que piensas, que estas llena de sensaciones, de sentimientos, y que a veces dudas, te sumerges en una introspección de todo tu recorrido, de lo que has hecho ya, y analizas, valoras y en momentos críticos te preguntas si lo hiciste bien, si mereció la pena. También imaginas el futuro, lo que te deparará, si quieres tomar un camino u otro.

    Y por útimo la búsqueda, la pregunta, que en si misma ya te has respondido tu; cuando te da por pensar si en algún lugar, en cualquier tiempo, en la circunstancia que sea, alguien pensará como tu, sentirá igual que tu, te buscará a ti sin conocerte. Y ya sabes la respuesta, existe, te busca también y te comprende, y ambos sabeis que aunque no coincidireís nunca físicamente, estarei unidos siempre. Y eso te produce tranquilidad y te permite alcanzar una paz casi mágica.

    El infinito

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