Flor marchita por Lois Tarranco

“Cuando llegué al porche solo pude apoyarme en la baranda del jardín y contemplar unas flores que hacía varios meses había plantado, y que simplemente con el azul del cielo, la poca agua que caía, últimamente, y mi cariño habían brotado con fuerza. Con esa fuerza que yo no sentía dentro de mí. Con esa energía que se estaba desvaneciendo poco a poco. Aquel arríate apartado de la casa lo único que hacía era recordarme la ilusión que en su momento puse en hacer algo diferente, pero que aquel licurgo, jamás vio, jamás entendió, mi pasión, mi amor, mis sentimientos.

Pasados los años éramos como dos estatuas, como trozos de mármoles, esperando que llegue el artista para golpearlos, esculpirlos, y dejar solamente la parte de la piedra que brilla, la estatua que quedará inmortalizada para el resto de los siglos.”

Así era como empezaba el relato que quise enviar para el Certamen de micro relatos, eran vivencias, eran una serie de relatos que debían relatar las vivencias de personas, podían ser autobiografías, reales o ficticias. A mi me encantaba escribir, además las personas que habían leído mis relatos me decían que eran buenos, yo, de todas formas, no me hacía ilusiones, hay cientos y cientos de personas que escriben relatos, algunos muy buenos, así que jamás sentí esa envidia de querer ganar un certamen. Pero no nos engañemos, nadie hace nada por nada, aunque sea por bondad, lujuria, dinero, idolatría, etc. Todo tiene un fin, todo tiene un porque. Así que a mi me llego ese día, cuando sonó el teléfono, y me anunciaron que había sido la ganadora del 1º premio de Vivencias y relatos, me dio como una especie de emoción que casi no podía creérmelo, era tan importante, ya no por el premio, sino para demostrar que yo no era esa que todos creían, esa que todos miraban como si fuera alguien diferente, estúpido, sin derecho a vivir, a sonreír o hacer lo que hacen todos los demás, o simplemente lo que quieres hacer tú, aunque sea diferente a los que los demás hacen..

El día de la entrega del premio, abrí la puerta del baúl, que llevaba cerrado más de quince años, el silencio me invadió, el recuerdo, la imagen de aquella vida que tenía y que deje pasar. Como el relato narra, yo me había convertido en esa estatua de mármol que dejo pasar quince años de su vida, viviendo en la calle, sentada de día en jardines y de noche estirada en cajeros automáticos. Alguien destrozó todo lo que llevaba dentro, pero era morir renacer.
Yo decidí renacer, porque siempre me había dicho mi madre:
“Hija tu vales mucho y serás la primera en algo”. Jamás olvide esas palabras, si fui la primera, la primera en vivir en la calle, la primera sin techo de la familia, pero no me importaba, fue mi decisión. Y ahora que he vuelto, creo que voy a retomar mis alas, mis sueños y a acabar de vivir en paz.

Lois Tarranco- Seudónimo.

Acerca de Marian

Escribo relatos cortos, poemas, reflexiones y otras cosas de interés general, me encanta estar informada de todo lo que pasa en el mundo. S
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