VALENTIA
Tras pasar por debajo del “arco” se detuvo y quiso sentir esa sensación que hacía años añoraba y que por fin había conseguido, no sabía como detener el tiempo, quería para el reloj y quedarse en ese momento. Se había atrevido a hacer algo que estaba fuera de control, pero lo había conseguido, se enaltecía de su inmensa fuerza, de su entereza, pocas personas logran salir del túnel, oscuro y sin final, pero ella salió, tras fintar varias recaídas, propuestas, e intentos frustrados, -¿Es posible salir? .
Le preguntaban muchas personas que no se atrevían a pasar por el “arco”, y ella siempre decía: “La destrucción, la fabricamos nosotros mismos, ella viene a nosotros por medio de nuestras intenciones, deseos, alegrías, penas, fiestas, esperanzas, sufrimientos, celebraciones, familia, travesuras, pero si no la dejamos pasar, si le cerramos la puerta, ella se queda quieta y paciente en espera de otra oportunidad, ella sabe a donde puede llegar y los resultados de su inquietud. En el momento que este dentro de nuestras vidas será difícil echarla, ella se queda como anfitriona y absorbe todos los derechos, nos va consumiendo poco a poco, hasta que solo nos queda una poca dignidad que se aferra a nuestro ser para salir del terror. Nos queda esa sensación de frustración, de no ser humanos, de remordimiento y entonces nos derrumbamos poco a poco, nos vamos haciendo pequeños, muy pequeños, tan pequeños que creemos desaparecer. Nos dejamos convencer por esa mala vestía pensando y llegando a creer que somos como ella quiere que seamos, que no somos nada, que no valemos nada, que nuestra vida es algo que no tiene ninguna importancia, que no somos nadie, pero ahí es donde tenemos que llamar a la Valentía y decirle que luche por esa batalla contra la Destrucción, que se puede ganar, no vale la fuerza, solo vale le inteligencia, la creencia y el convencimiento de que eres alguien que eres importante, único, esas son las balas de el arma que puede desmontar, que puede matar a ese mal sueño……esa es el arma más fuerte….
Hacia delante, siempre. Las derrotas no importan. Importa creer en uno mismo.
Carpe Diem
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