19 de marzo día del padre.

Hace cinco años le dediqué un post a mi padre, en el explicaba la peripecia que pasó en Chile, uno de sus dos viajes que ha hecho para ver a sus primos. Este relato fue publicado en un periódico de Chile, llamado “el trabajo”. Fue para mi una de las emociones fuertes que he vivido, ya que jamás hubiera pensado que una historia de un viaje de mi padre fuera a publicarse. Aquí les dejo  el relato:

14 EL TRABAJO Martes 27 de Junio de 2006
Entre dos continentes
Por Marián Rosique Labarta
Está historia podría haber empezado
hace bastantes años, quizá décadas
o no haber ocurrido nunca. Los
protagonistas son personas que en un
momento de su vida -como han hecho
millones de personas en busca de una
vida mejor- se fueron lejos de su tierra,
de su familia, de su pueblo. Nuestra
historia empieza en Los Martínez
del Puerto, el pueblo o pedania donde
nació mi abuelo.
En noviembre de 2005 mi padre
viajó por segunda vez a Chile. Allí tenía
un primo hermano, en Puerto
Montt. Después de muchísimos años
de separarse sus familias, que cruzaron
ese azul y ancho mar hacia una tierra
llena de vida y esperanza, se habían
encontrado.
En esos tres meses que mi padre,
Antonio Rosique Llop, estuvo en Chile,
recorrió prácticamente todo el país.
Su familia chilena es tierna, amable y
se desvive por los demás. Su primo,
Claudio Fischer, que ahora ya es muy
mayor, pero tiene una vitalidad excelente,
quiso que mi padre viajara y conociera
la tierra que les había acogido,
les había regalado una vida mejor,
y que a base de esfuerzos y mucho trabajo
se merecían.
Así que uno de esos días mi padre
y su primo se fueron de Puerto Varas
al Sur de Chile, cerca de Cochrane, a
un lago a pescar. Ellos se hospedaron
en una residencia militar que se utiliza
como hotel, cuyo gerente le comentó
a mi padre sobre el señor San Nicolás,
que se apellidaba Rosique y se hospedaba
en el mismo hotel con su mujer
y otro matrimonio. Mi padre se quedó
perplejo y al conocerlo se abrazaron
efusivamente, entonces empezaron
a hablar y se contaron que San
Nicolás era de Murcia (España), entonces
mi padre le dijo que su padre
también era de Murcia, de Los Martínez
del Puerto, pero lo gracioso de todo
es que habían estado juntos 3 ó 4 días
en aquel lugar, comiendo en el mismo
comedor, alojados en ese maravilloso
paraje, hablando y pescando juntos sin
saber de la coincidencia de sus apellidos,
y sin saber tampoco si por alguna
rama genealógica eran familias. Eso lo
descubriremos ahora la hija de San
Nicolás, Paola, y yo, que ya nos hemos
puesto en marcha para averiguar si es
una simple coincidencia o realmente
hay algún lazo de sangre entre estas
dos personas que viven a miles de kilómetros
y se encontraron en un mismo
lugar. Mi padre y su primo se tenían
que ir ese mismo día a Coyhaique
y desde allí a Puerto Montt.
Ellos se dieron los teléfonos, pero al
regresar mi padre a España, una de las
maletas, precisamente la que llevaba
todos los recuerdos de esos tres maravillosos
meses en Chile, se perdió. A
partir de ese momento no hubiera podido
volver a tener contacto con Aurelio
San Nicolás, pero por las coincidencias
de la vida, un fin de semana
que fui a verlo a su pueblo, le comenté
que por Internet había conocido a un
chico de San Felipe. Mi padre se emocionó
y me dijo que ese amigo que había
conocido y que se llamaba como él,
era de San Felipe, así que me puse en
contacto con José Luis, para pedirle
ayuda, y al mismo tiempo pensé que
en Internet hoy en día se puede encontrar
todo lo que buscas, así que miré
los diarios y periódicos que había en
San Felipe, y encontré dos. Uno de ellos
“El Trabajo”, dirigido por Marco Juri,
tenía la dirección de correo, así que le
envié un correo electrónico para explicarle
la historia y ver si se podía de alguna
forma localizar a esa persona. El
señor Marco Juri, muy atento, me contestó
que el día 16 de marzo publicarían
mi mensaje en el diario, que esta
era la forma más rápida y simple de
conseguir que alguien que conociera
a esa persona, o ella misma se pusiera
en contacto conmigo.
Pues efectivamente al día siguiente
recibí un correo de Paola San Nicolás,
la hija de este señor, diciéndome
que su padre le había explicado la relación
con el mío, me enviaron los teléfonos
y móviles y mi padre se puso
contentísimo de tener la oportunidad
Antonio Rosique viajó miles de
kilómetros, desde España a Chile, para
coincidir en el sur de Chile con un
aconcagüino que lleva su mismo
apellido y con el cual podrían ser
parientes.
de volver a ponerse en contacto con
Aurelio.
Gracias, no sé si al destino, a Dios o
a todas las personas que han colaborado
en esta preciosa historia, hemos
conseguido que dos personas que se
apellidan igual, que viven a miles de
kilómetros de distancia y que sin embargo
coinciden casualmente en un
mismo punto del tiempo y del espacio
en este inmenso planeta, puedan continuar
comunicados pese al también
casual extravío de una maleta.

 

 

Acerca de Marian

Escribo relatos cortos, poemas, reflexiones y otras cosas de interés general, me encanta estar informada de todo lo que pasa en el mundo. S
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3 respuestas a 19 de marzo día del padre.

  1. Marian dijo:

    Gracias Schunert, me alegra que te haya gustado. Un saludo cordial. Marian

  2. Schubert dijo:

    Hola, muy lindo tu blog y muy emotiva tu historia,saludos cordiales.

  3. Pingback: Bitacoras.com

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