Amanece un nuevo día

 
 Marian el 14 de enero de 2012 en el Bunquer del Guinardo.

Hace muchos días que no escribo nada, a veces perdemos la inspiración o simplemente hay que hacer un parón. Cuando no te sientes, cuando no comprendes, cuando no entiendes ciertas cosas de la vida, de las personas se provoca un bloqueo de mente, espíritu y persona. Vivimos en mundo y en un momento de caos total, un caos provocado todo por la violencia, la falta de empatía, la falta de comprensión y humanidad. He vivido estas semanas unas situaciones de verdadera pena, de quedarme sentada y observar la situaciones que se están provocando y el desquicie de las personas por cualquier motivo, y sin motivo.
No he comprendido nunca el egoísmo, la falsedad de las personas, es verdaderamente lamentable vivir en tu propia piel esas sensaciones, cuando tú no eres así.
Creo que está sociedad se ha contaminado, se ha infectado de algún virus o cáncer del que será muy difícil curarse, ya que nadie pone de su parte, todos van a “lo suyo” a sus “intereses” y eso provoca que algunas personas nos sintamos como verdaderos imbéciles. Pero, llega un momento que no quieres que te infecten y la mejor manera de no contagiarte es alejarte de ellos, yo estoy en ello. Me quiero alejar de todo eso que me provoca angustia, me provoca un estado de ánimo del que no puedo salir porque siento por dentro algo que me obliga a sentir lástima, empatía, sentir que tengo que ayudar a ciertas personas, pero después de todo ese esfuerzo, te quedas solo, nadie se acuerda de ti, simplemente te dicen que “aléjate, nadie espera nada de lo que tú haces por los demás, nadie te va a devolver nada”.
Y creo yo, que no se trata de que tú hagas algo y esperes que te lo devuelvan, no eso no funciona así, pero tampoco creo que sea lógico que siempre tengas que sentirte “invisible” cuando tú eres, el que necesita de la ayuda de los demás. Hay personas que dicen que tienen amigos, “amigos”, ¿Qué es esa palabra? ¿Qué sentido y esencia tiene en realidad? ¿Existe sinceramente la amistad?….me planteo montones de veces esas preguntas, y nunca sé qué respuesta darles, la mía o la que contestaría todo el mundo, o lo que los demás creen y en la mayoría de los casos están totalmente equivocados. Porque la mayoría de las personas confunden “la amistad” con “el colegismo”, con el salir de copas, el estar una tarde con ese conocido, pero no amigo de verdad. La verdadera amistad yo la catalogo dentro de las actuaciones de un persona que realmente deja, hace, todo por otro. Y sinceramente que he visto muy, pero que, muy pocas personas que hagan eso en su vida.  Puedo creer en ella por mí misma, por haber dado todo a un amigo-a, pero no puedo creer más allá de ese pequeño ejemplo que tengo escrito en mi vida. Y sinceramente, me siento orgullosa de haberme comportado como lo hice, a pesar de las consecuencias que eso me ha repercutido en mi vida. No me arrepiento de nada de lo que he hecho en mi vida, tanto de las buenas, como de las malas acciones o comportamientos, porque he aprendido mucho, pero mucho, he ido haciendo colecciones de cicatrices, cada una de una experiencia, cada una de una vivencia, de un sentimiento, y eso me hace cada día más grande de corazón. He preferido caerme, rasgarme, sufrir, que haberme quedado, como hace mucha gente, hibernando, pasando de todo, no queriendo implicarse en nada, simplemente porque dicen “que ellos también tienen problemas”. ¿Y quién no tiene problemas hoy en día?… ¿eso significa que hayas de actuar como los avestruces, encogiendo la cabeza, escondiéndote de la realidad, ausentándote de todo y de todos? … púes sinceramente creo que no, pero allá cada uno, como dicen.
Hoy escribo esto porque llevo una mochila llena de palabras, de frases, de textos, de ideas, de pensamientos, de reproches que tengo que sacar como sea y expresar eso que me duele, que me quema, así lograré deshacerme de todos esos rastrojos que lo único que hacen es impedir que sea “yo misma”, impedir sentirme bien conmigo misma, ahora es el momento de pensar que después de todo “soy una buena persona, que no puedo dejar mi vida olvidada para acordarme de la de los demás, que no puedo hacerme los problemas de los demás míos, cuando los míos están dentro de la mochila olvidados, por mi y por los demás. A veces es difícil conseguir eso, y siendo una persona diferente a los demás aún cuesta más. Pero, cuando llega ese momento en que ves que se evapora toda tu esencia, que se está deshaciendo tu vida, tu alma y van desapareciendo poco a poco tienes que tomar esa decisión, que no querrías, pero que has de hacer.
Ahora empieza una nueva etapa, ahora el tren se ha parado en otra estación, ahora amanece un nuevo día…

Acerca de Marian

Escribo relatos cortos, poemas, reflexiones y otras cosas de interés general, me encanta estar informada de todo lo que pasa en el mundo. S
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Una respuesta a Amanece un nuevo día

  1. Mari Cruz dijo:

    me gusto tanto…k en verdad dice la relaidad en la k hoy y siempre hamos vivido…ahora a mi me toco pasar por una situcacion…k no se k hacer…😦

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