“Es la falta de amor que llena los bares»

A tan solo unas 2.889 vistas para llegar a las 500.000 todo un record por el poco tiempo que llevo en este mundo de los blogs, que por otra parte ha sido para mí una forma de llegar a miles de personas, de que puedan leer lo que siento, escribo, vivo etc. es un orgullo que algunas personas me hayan pedido que les escriba un poema dedicado a su madre, hermano-a, padre, novio porque eso tiene un sentido muy profundo de entender como somos los seres humanos, y que desde luego la poesía creo que es la forma más bella de expresar lo que uno lleva dentro de su corazón y su alma.

A veces es parte de una soledad, de una tristeza de un desengaño o de un sufrimiento. Hoy en el facebook ha habido una amiga que ha puesto una frase que me ha hecho pensar mucho: “Es la falta de amor que llena los bares»

¿ Que os parece?…a mí una realidad completa, el 80% de las personas que van a un bar es para no estar solas, para poder comunicarse, hablar, o simplemente estar rodeados de personas que seguramente como ellos tienen un miedo, un terror a la soledad, a la incomprensión. A veces nos preguntan que porque hay tanta gente en los bares, porque bebe la gente, estamos en un momento de angustia, de pesimismo, de carencia de tantas cosas que nos aferramos a cualquier cosa para no “estar solos”. Pero, al final del día, o de la noche cuando nos retiramos a casa la vida sigue siendo la misma, nos seguimos sintiendo solos y nos acostamos siendo los mismos.

La falta de amor es la carencia más grande que estamos viviendo en este siglo, todos estamos pasando la vida, corriendo, quejándonos, criticando o peleándonos ¿Por qué? …. la mayoría de las personas no lo saben, otras por puro placer y otras por sacar esa adrenalina, ese desfogue que no pueden sacarse de otra forma. Hoy no hay amor, amor del de verdad, el querer a alguien con el alma, el darle todo, el perder la cabeza por alguien que es único para cada uno. Hoy echo de menos las parejas por la calle de la mano, o besándose en medio de una acera o en el umbral de una portería. Hoy no hay romanticismo, te dicen que eso es una chorrada, una tontería de cuentos de hadas, de pura fantasía. Porque el amor tiene que ser una fantasía cuando en realidad todos estamos enfermos de falta de amor. Porque cuando vas a darle la mano a un amigo o un beso se aparta avergonzándose porque lo estás haciendo delante de la gente , porque, necesitándolo tanto, le damos la espalda a una de las pocas cosas que son gratis y además te curan. El amor te cura de enfermedades, de la tristeza, de pensamientos oscuros, de suicidios.

Me da pena observar a esas parejas que solo discuten, solo buscan cualquier pequeña brizna de sin sentido para empezar una discusión, me da pena ver a veces los ojos llenos de rabia, de odio entre dos personas que se supone que tendrían que morirse de amor. Siento a veces hasta miedo de pensar que estamos destruyendo todas aquellas cosas que nos hacían felices, que nos hacían brillar los ojos, nos hacían reír, sentir ese cosquilleo por el cuerpo, llorar de alegría, sonreír, quedarte con la boca abierta cuando fijabas los ojos en ese ser que tanto has amado.

Me da lástima y pena pensar que todo eso desaparece, que todo eso está con una enfermedad terminal, que estamos asesinando algo que es “autentico”.

En los bares es dónde puedes observar más estados anímicos, puedes aprender a descubrir como son las personas,  que sienten, como viven, aprendes a descubrir que en muchas hay una  máscara, se disfrazan de valientes para bajar a tomar unas copas y sentirse “alguien”, se disfrazan para pasar desapercibidos o para no contar como es realmente su vida. Otras es al contrario, en el bar es dónde puedes desahogarte, puedes contar lo que te pasa, si sufres, si amas, si odias…

En el bar se ve de todo, se oye de todo,  se refleja en las paredes esas vidas pobres, esas vidas destruidas por diversos motivos, escuchas las penurias, las desgracias de personas que no tuvieron la suerte que otras. Te das cuenta quien es cada cual, quien miente, quien falsea, quien es un interesado, quien es la mejor persona del mundo, quien ama, quien odia. El bar es como una selva, ese lugar dónde cientos de especies viven durante unas horas juntos para poder encontrar ese pequeño momento dónde fantasmagóricamente creen que ven el “amor” o creen que pueden encontrarlo. Y realmente, es todo falso, casi la mayoría de esas personas están desesperadas, aburridas, muertas de miedo por la vida, por lanzarse a la vida a buscar trabajo, a vivir intensamente. Unos se inhiben acorralándose en un rincón, solos y apartados porque no quieren que nadie les moleste o porque por circunstancias varias se esconden de todo y de todos. Otros son esos que se revelan, sacan todo lo que llevan dentro porque en su casa no lo pueden sacar, es como en los campos de futbol, un lugar ideal para desprenderte de toda la rabia y el odio que llevas dentro, ese lugar dónde realmente eres quien dices ser, sacas todo ese “yo” que llevas reprimido hasta la médula. Y también hay personas que van al bar para hablar de temas interesantes, debates de literatura, de poesía, de películas, de deportes, etc.

Un día me dijeron que un bar es como el escaparate de lo que realmente somos, la realidad de nuestra existencia, nos guste o no, cuando estás en un lugar donde nadie te manda, donde realmente puedes ser tú, entonces sale esa persona desconocida, esa persona que durante tiempo o durante el resto del día es quien los demás quieren,  cumple ordenes y deja su orgullo, su dignidad encerrado en un baúl que nunca se abre.

Deberíamos creer, creer en el amor, pero el verdadero amor, ese que te hace temblar, sufrir, reír, llorar, etc. y intentar al menos ser un poco más románticos,  probar un día dejar de ser tan duros, machotes y simplemente dejarse llevar por lo que sentimos, escuchar en silencio la voz del corazón, eso nos hará ser más personas, más amables, más comprensivos.

Pensamientos al aire….

PENSAMIENTOS SOBRE CAMINOS DE ACERO.

Recorro sigilosa el centro de la noche, hasta que despunta el faro luminoso y los sueños se funden en ese inmenso mundo de aguas saladas para sobrevivirme.

Deseos cruzados y extendidos en el universo, ese que aparece y desaparece cada minuto. Deseos entrelazados y no encontrados, buscados desesperadamente para lograr un poco de ilusión mortal, deseos ¿que son los deseos?….para mi ilusiones esperanzadas de algo a veces inalcanzable….

Pienso día tras día, siento en mi interior una duda interminable, intento poder creer, poder tener fe, en todo aquello que parece sencillo, fácil, normal y que por mucho que quieras cambiar, no cambia. Dónde está todo ese sentido del valor, de lo humano….creo que se perdió hace mucho tiempo, se olvido de todo aquello que es la raíz de las personas, del respeto, la amistad…pienso y pienso y no encuentro respuesta…

Recorro silenciosa caminos áridos, olvidados, secos, sin un ápice de ternura, de sensibilidad. Existen esos que te arrastran para despellejarte los sentidos, robarte la coherencia y dejarte olvidado detrás de una duna de arena cristalina que te corta el corazón. Asesinan el alma, para vengarse de si mismos, pagar sus deudas con la complicidad de los demás, atentos a cualquier movimiento para salir de esa su guarida enferma, oscura, degenerada y saltar al cuello de esos cisnes que llegaron para alegrar la vista de tal paisaje tan lúgubre.

Al final, vuelvo a mi lugar por calles desiertas, famélicas, enfermas de alma, enfermas de sentido, enfermas de valor. Recorro ese parque decepcionado que intenta huir sin poder hacerlo de esa pobre muchedumbre que no sabe que la vida es algo más…

Otro lugar….

Pensamientos envueltos en días y noches de sentimientos ocultos a veces por el miedo a que sean descubiertos, miedo a que sean destruidos por viles ideas, viles personas que solo tienen un pensamiento de egoísmo. Me guardo mis pensamientos en un pequeño lugar, un pequeño cajón donde nadie puede acceder, nadie puede estropearlo, romperlo o destruirlo solo por el mero gusto de hacerlo, sin llegar a pensar en el sufrimiento interior que alguien puede llegar a sufrir.

Me guardo mis pequeños pensamientos, los cuido, los amo y los echo al viento, para que puedan llegar a los lugares más recónditos, pero a esos lugares dónde son bien recibidos.

Este dibujo que hay al principio es uno de los muchos que hago en mi tiempo libre, siempre pinto lo mismo, siempre el mismo color, el mismo utensilio, un lápiz o un bolígrafo, siempre las mismas formas y el mismo sentido. No sé exactamente que significa, ni tan siquiera porque desde hace mas de 20 años que dibujo lo mismo. Tengo algunos hechos con óleo, en cuadros grandes que mi madre tiene en el pueblo enmarcados y colgados en las paredes de la casa, los tiene como algo muy especial. Ahora después de muchos años que deje de hacerlos he vuelto a hacerlos, estoy en un momento de mi vida que es como se me hubiera perdido en un sendero o bosque espeso, lleno de grandes árboles que en muchas ocasiones no me dejan ni tan siquiera ver la luz del sol. Creo que dibujando, como les llamo yo, mis pensamientos, salgo de ese lugar para ver la luz, para relajarme, para sentirme de otra manera. Como también el correr todos los días me da una fuerza, me hace olvidar de todos los problemas, de mis angustias, de todo aquello que me aprisiona durante el día.

Hoy es mi primer post después de un mes de vacaciones, un mes que he estado con mi familia, con mi madre en un pueblo que siempre me ha atraído, un pueblo de los monegros que me trae recuerdos inolvidables de aventuras, vivencias, experiencias, personas, etc. El resto del verano lo pase en Barcelona, en mi barrio del Guinardo, un barrio o una zona de Barcelona que me ha atraído tanto que no podría salir de el. Hay un trozo de el, que es como si tuviera una fuerza magnética que no te deja salir, no te deja que lo abandones ni que te apartes de el. Tengo el bosque a tan solo unos metros de mi casa, donde cada día voy a andar y a  correr, a mojarme la cabeza con el agua de la fuente del primer mirador, a escuchar el sonido de la  lejana pero cercana ciudad, de los pajaros, de las ramas de los árboles y de todas esas diferentes especies de pájaros que hay allí. Me siento en un banco del mirador y observo toda Barcelona, la costa de Badalona, Montgat, Ocata….veo los edificios más emblemáticos de esa Barcelona, tan linda y empatica que tenemos, es verdaderamente agradecido y enriquecedor, poder estar en este lugar.

Hoy solo quería daros la bienvenida, deciros que vuelvo a estar aquí, y que este año, a partir del 1 de septiembre me he propuesto ser otra, más bien, ser yo misma, esa Marian que siempre era, alegre, divertida, coqueta, guapa por dentro y un poco presumida por fuera, buena persona ante todo, respetuosa…y algo feliz. Quiero dejar atrás algunas de las cosas y personas que me han herido alguna vez, y que me lo han echo de una forma gratuita, dejando que la herida no cerrara y a tardado demasiado en curarse, además a dejado un cicatriz profunda en el corazón y en el alma. Pero, ahora eso se va a olvidar, a desaparecer porque la fuerza de la vida es más fuerte que nada.

Escribí un poema este verano:

Otro lugar

Traspasado ese fino camino de ti,

que me separa de un mundo sin ti,

amaneció mi sentimiento alborotado,

cambio mi forma, mi pensamiento,

alejada, pero a la vez pegada a ese tu sombra.

Recorro caminos áridos, silenciosos, alejados,

sin escuchar esa voz de ausencia perpetua,

sin sentir ese morir del alma perdida,

acostumbrada, día a día, en mi mundo…(sigue).

Autora: Marian Rosique Labarta.

BARRIOS DE YONI’S

Yoni y Monipenny

Hace unos meses pensé que sería interesante hacer una antología de poemas, de barrio, de las vivencias callejeras, de gente de barrio, de la esencia de un barrio de clase media-baja (los poemas están pero no puedo exponerlos en internet, espero que un día muy cercano pueda publicar algo y dar a conocerme). Más bien diría de clase baja, no por las personas, sino por la situación económica que existe tristemente, en muchos barrios de Barcelona. Eso genera cada vez, más delincuencia, menos interés por la cultura y una dejadez en todos los sentidos, mezaclada con el desinteres por todo.

Mi experiencia en uno de esos barrios, tengo que decir que me encanta y que no lo cambiaría por otro, es que hay verdaderos dramas, verdaderos sufrimientos, verdaderas historias de tragedias familiares, historias de hombres y mujeres que viven en cajeros o en el parque, historias de hijos que han muerto por las drogas, padres desesperados por encontrar un trabajo, padres decepcionados de sus hijos porque que roban, se drogan, viven en un infierno pensando que es el paraíso, de mujeres que se han tenido que poner a trabajar en algún local de alterne, tanto por cuestiones de dinero, trabajo, familia,  drogas, alcohol, enfermedades mentales, etc., de hijos desesperados por salir de un mundo que les imanta y no tienen el valor de huir por si solos por miedo al “qué dirán” miedo a ser “yo mismo”, etc.

Este post es el comienzo de una serie de reflexiones dedicadas a ellos, sin nombres, sin descripciones, con todo el respeto, con toda seriedad, y toda la dignidad que hay que tener. Es una ventana que se abrirá  por medio de las palabras, para que podamos, o al menos, intentemos ponernos en la piel de esas personas. Personas como nosotros, que por circunstancias del destino o de la vida, nacieron en estos barrios, por azar, fatalidad, suerte o por herencia familiar, son personas como los demás, y en muchos casos, son mejores personas de lo que la mayoría cree. Algunas, incluso con corazones tan grandes y generosos que es difícil poder encontrar a alguien igual.

Esta serie va dedicada a ellos, los personajes de arrabales, barriadas, ciudadelas, distritos, ensanches, extrarradios, intramuros, juderías, morerías, suburbios, aljamas, guetos….Al fin y al cabo, nuestro lugar de nacimiento, nuestra cuna, nuestro hogar.

Iba a poner poemas que he escrito, he parido de esas experiencias, de esas vivencias en uno de esos barrios, pero por motivos de derechos de autor no puedo poner ningún poema en internet, al ser expuestos a terceras personas pierdes los derechos de autor. Así, que en vez de poemas, serán pequeñas cartas de reflexión sobre las vivencias de un barrio variopinto, sensible, duro, arrogante, desesperado en ocasiones, pero con un corazón y una gente que lucha cada día por sus creencias.

Yoni y Monipenny

Yoni y monipenny, es un poema que escribí, un poema que habla de esas personas que no sienten, no viven, no luchan, no trabajan, no tienen ilusiones….personas que tan  solo, el simple hecho de levantarse, es para ellos un agobio, un esfuerzo tremendo, porque es mejor quedarse a dormir, no trabajar durante toda la semana, es mejor estar en el bar hablando de soeces, de cosas absurdas que intentar buscar un trabajo, buscar algo que te llene, algo que te haga un poco feliz.

A todos nos gustaría dejar de trabajar, levantarte por la mañana y decir: “Hoy, «¿Qué hago hoy?”…sería fantástico, algo único, pero la vida no es así. Debemos, aunque no queramos, imponernos un orden, una pauta diaria, un horario, y lo que quede hacer lo que más nos guste. Si no somos carne de cañón. Las personas que no tienen esas pautas no llegan jamás a ningún sitio, porque con la edad, y algunos llegan a los 40 años sin saber que es tener un trabajo estable, un horario, una responsabilidad.

También es cierto, que algunas personas habiendo tenido las pautas, responsabilidades, etc. tampoco llegan al final de ese camino, pero al menos a habido una parte de su vida en la que han sabido estar donde tenían que estar o lo han intentado. Hablo de esto porque, a pesar de que conozco gente así, y los quiero, aprecio, se me encoge el corazón cuando veo que poco a poco van pasando los años y no les quema ese puntito de sobresalto para decir “basta ya”…voy a cambiar de vida, voy a buscar un trabajo…voy a intentar cambiar de vida.

Aquí hoy os dejo mi pequeña reflexión sobre, como los llame en mi poema, “los yonis”…yonipienso, yonitrabajo, yonipago, yonisiento, yoniquiero, yoniamo, yonimelevanto….

Ayer sentí el sufrimiento de Duque 2

Además de aquí, la escribi en la pagina de aecc que es la Asociación española contra el cáncer, en la sección de testimonios. Está mañana me he quedado sorprendida, emocionada, y os puedo decir que he llorado. Las personas que me han dejado sus comentarios son personas que tienen la enfermedad del cáncer, están sufriendo, superando, luchando por seguir viviendo que es lo más importante. En base de esos testimonios te das cuenta de que siempre hay alguien que está peor que tú y que sin embargo lucha desesperadamente, cada día se levanta, sonrie, hasta te animan.
Este post va dedicado a todas ellas, para mi, unos verdaderos guerreros y guerreras que luchan por ganar esa batalla.
Les dejo el enlace de mi testimonio en aecc (Asociación española contra el cáncer). Vale la pena leer los comentarios.
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