Añoranza por la radio.

 

 

Cada día escucho esa radio que me dice de ti, me acerca un poco a tu persona,  ya sé que tienes un programa y lo escucho siempre. Al oír tu voz, es como si volviera a aquella tarde del mes de abril, en el aeropuerto, con las maletas, las ilusiones, y sin que te dieras cuenta metí un trozo de mi corazón en una de ellas, en la maleta de mano, para que siempre estuvieras conmigo y yo contigo. Has conseguido aquello que tanto buscaste, todo aquello que acá parecía una ilusión, una fantasía, por fin se ha hecho realidad, ¿sabes?, me alegro por ti. Siempre tuyo.

 

Existen los sueños

Me sorprende que haya muchas personas que no creen en los sueños, porque si que realmente existen, y me pregunto: en realidad ¿que son los sueños?…
Los sueños son esas experiencias que vivimos, que no pasan de ser sueños, situaciones que en un momento parecen reales, o quieres que sean reales y al despertar, tan solo ha sido eso «un sueño». Un reflejo, un atisbo de algo que deseas que exista con todas tus fuerzas, pero que en realidad no existe, o si llega a existir, tan solo dura unos momentos, unas horas, un poco de tiempo.

Qué bonitos son los sueños, soñar, pero cuando abres los ojos, cuando despiertas de ese momento mágico, caes empicado como una piedra rodando por la ladera de un monte o una montaña, dándote golpes y golpes, dejándote la piel pegada a las piedras, dejándote el alma huérfano, lloriqueando y maldiciendo todo eso que creías y que al final fue una cortina de humo, un espejismo en una noche, en una mañana y que no volverá, porque te han engañado, te han dado algo que creías era real, para luego quitartelo sin ningún tipo de sutileza.

¿Porque siempre es igual?, ¿porque siempre dicen lo mismo? ¿Porque siempre la misma palabra «das miedo, asustas?….me pregunto si por amar, querer, sentir todo eso que llevas dentro puedes llegar a «asustar».No estas secuestrando a nadie, no obligas a nadie, tan solo reflejas unos sentimientos, que en la mayoría de las ocasiones entienden mal, o no entienden.

Que incongruencia, poner al amor el sinónimo de asustar, dar miedo.

Qué locura pensar, que porque amas, estas asustando a alguien, es que nadie se atreve a decir, a demostrar lo que lleva dentro.
Es que siempre hay que disimular, hay que mentir, hay que decir lo que no sientes, en vez de demostrar lo que siente dentro, lo que quieres, deseas….
La vida es así de rara, o la hacemos así, no lo comprendo.

Odio esa falsedad, me deprime ver como las personas cada día son más falsas, cada día buscan, como comadrejas su propio interés, su propio beneficio, sin darse cuenta que a su lado hay un ser humano sensible, una persona que sufre, que siente, que ama, que no se aprovecha de una situación para luego, olvidarte como se olvida una noche después de una borrachera, como se olvida una calle.

La rabia invade por dentro, porque no comprendes el porqué de las cosas, el porqué de las personas. Me gustaría en muchos momentos ser mala, ser como una serpiente que se arrastra poco a poco en silencio y cuando tiene su presa se lanza al cuello dejándola sin sentido por el veneno que le ha clavado. A veces me gustaría ser «malísima», como digo.

Aunque creo, que eso es algo que yo, tal como soy, nunca podría hacerlo, no tengo agallas, no es mi estilo, aún sufriendo mucho, me sería imposible aprovecharme de esa forma.

Yo buscaré mi felicidad en otro lugar, ese que busco y que creo que no existe aquí dónde vivo ahora, ese lugar mágico e imposible, dónde si existe todo eso que busco, todo eso que me gustaría poder probar o sentir alguna vez y que aquí, nadie sabe lo que es. Y si por algún motivo, no lo llego a encontrar, esperare sentadita en la ladera de un monte, en la orilla de una playa, en el portal de una escalera, entre esas estrellitas que cada día se encienden en ese cielo inmenso que me vigila todas las noches, todos los días y escuchare esa voz que me susurre con sonido de algodón, con palabras color miel, hasta que vea llegar ese “sueño” que se hace realidad.
Porque los sueños existen, y son eso, simplemente sueños, nada más, solo duran unos instantes porque nadie deja que duren más….y otras duran toda una vida.


Amanece un nuevo día

 
 Marian el 14 de enero de 2012 en el Bunquer del Guinardo.

Hace muchos días que no escribo nada, a veces perdemos la inspiración o simplemente hay que hacer un parón. Cuando no te sientes, cuando no comprendes, cuando no entiendes ciertas cosas de la vida, de las personas se provoca un bloqueo de mente, espíritu y persona. Vivimos en mundo y en un momento de caos total, un caos provocado todo por la violencia, la falta de empatía, la falta de comprensión y humanidad. He vivido estas semanas unas situaciones de verdadera pena, de quedarme sentada y observar la situaciones que se están provocando y el desquicie de las personas por cualquier motivo, y sin motivo.
No he comprendido nunca el egoísmo, la falsedad de las personas, es verdaderamente lamentable vivir en tu propia piel esas sensaciones, cuando tú no eres así.
Creo que está sociedad se ha contaminado, se ha infectado de algún virus o cáncer del que será muy difícil curarse, ya que nadie pone de su parte, todos van a “lo suyo” a sus “intereses” y eso provoca que algunas personas nos sintamos como verdaderos imbéciles. Pero, llega un momento que no quieres que te infecten y la mejor manera de no contagiarte es alejarte de ellos, yo estoy en ello. Me quiero alejar de todo eso que me provoca angustia, me provoca un estado de ánimo del que no puedo salir porque siento por dentro algo que me obliga a sentir lástima, empatía, sentir que tengo que ayudar a ciertas personas, pero después de todo ese esfuerzo, te quedas solo, nadie se acuerda de ti, simplemente te dicen que “aléjate, nadie espera nada de lo que tú haces por los demás, nadie te va a devolver nada”.
Y creo yo, que no se trata de que tú hagas algo y esperes que te lo devuelvan, no eso no funciona así, pero tampoco creo que sea lógico que siempre tengas que sentirte “invisible” cuando tú eres, el que necesita de la ayuda de los demás. Hay personas que dicen que tienen amigos, “amigos”, ¿Qué es esa palabra? ¿Qué sentido y esencia tiene en realidad? ¿Existe sinceramente la amistad?….me planteo montones de veces esas preguntas, y nunca sé qué respuesta darles, la mía o la que contestaría todo el mundo, o lo que los demás creen y en la mayoría de los casos están totalmente equivocados. Porque la mayoría de las personas confunden “la amistad” con “el colegismo”, con el salir de copas, el estar una tarde con ese conocido, pero no amigo de verdad. La verdadera amistad yo la catalogo dentro de las actuaciones de un persona que realmente deja, hace, todo por otro. Y sinceramente que he visto muy, pero que, muy pocas personas que hagan eso en su vida.  Puedo creer en ella por mí misma, por haber dado todo a un amigo-a, pero no puedo creer más allá de ese pequeño ejemplo que tengo escrito en mi vida. Y sinceramente, me siento orgullosa de haberme comportado como lo hice, a pesar de las consecuencias que eso me ha repercutido en mi vida. No me arrepiento de nada de lo que he hecho en mi vida, tanto de las buenas, como de las malas acciones o comportamientos, porque he aprendido mucho, pero mucho, he ido haciendo colecciones de cicatrices, cada una de una experiencia, cada una de una vivencia, de un sentimiento, y eso me hace cada día más grande de corazón. He preferido caerme, rasgarme, sufrir, que haberme quedado, como hace mucha gente, hibernando, pasando de todo, no queriendo implicarse en nada, simplemente porque dicen “que ellos también tienen problemas”. ¿Y quién no tiene problemas hoy en día?… ¿eso significa que hayas de actuar como los avestruces, encogiendo la cabeza, escondiéndote de la realidad, ausentándote de todo y de todos? … púes sinceramente creo que no, pero allá cada uno, como dicen.
Hoy escribo esto porque llevo una mochila llena de palabras, de frases, de textos, de ideas, de pensamientos, de reproches que tengo que sacar como sea y expresar eso que me duele, que me quema, así lograré deshacerme de todos esos rastrojos que lo único que hacen es impedir que sea “yo misma”, impedir sentirme bien conmigo misma, ahora es el momento de pensar que después de todo “soy una buena persona, que no puedo dejar mi vida olvidada para acordarme de la de los demás, que no puedo hacerme los problemas de los demás míos, cuando los míos están dentro de la mochila olvidados, por mi y por los demás. A veces es difícil conseguir eso, y siendo una persona diferente a los demás aún cuesta más. Pero, cuando llega ese momento en que ves que se evapora toda tu esencia, que se está deshaciendo tu vida, tu alma y van desapareciendo poco a poco tienes que tomar esa decisión, que no querrías, pero que has de hacer.
Ahora empieza una nueva etapa, ahora el tren se ha parado en otra estación, ahora amanece un nuevo día…

Sensaciones

Tengo sensaciones de no existir…

tengo escalofríos  y miedos al despertar,

siento esa voz lejana, enfadada,  gritar,

siento una mirada de resentimiento reprimido,

 ocultando el dolor provocado en los sentidos.

Tengo sensaciones de profundos vacios,

de perdidas olvidadas detrás de pensamientos,

inquieta y desfigurada, confundida mi conciencia,

encarcela mis sentimientos, sin misericordia.

Recorro caminos sin luz, vida o semblante,

pisando sendas de charcos irreales,

aplastando miserias de  hielo punzante,

clavándose puñales de amores olvidados,

de reproches con razones irrevocables,

de palabras muertas en las batallas,

que matan sin estar vivas, desahuciadas,

porque razones no tienen, para ser libradas,

arrepentimientos en horas desgastadas,

dónde no caben coartadas disfrazadas,

tan solo caben indiscutibles franquezas

para poder la verdad reconocer, con certeza.

Autora: Angeles Rosique Labarta.