Iñaki -último capítulo y final-

Continuación….

Se levantó fue hacía la puerta de la habitación de Roke y escuchó pegando el lóbulo de la oreja en la fría puerta de madera, se oían susurros, no hablaba, simplemente el sonido del placer, eran dos voces diferentes, no sabía que hacer entrar o esperar que acabaran lo que estaban haciendo. Iñaki seguía pegado a la puerta, no podía dejar de escuchar, intentaba y rogaba que hablaran, que dijeran alguna palabra, pero lo único que se oía era el quejido del placer.

Aturdido, se separo de la puerta y fue a la cocina, bebió un vaso de agua fría, estaba temblando, le sudaban las manos, empezaba a sentir esa irá, ese odio que se siente cuando alguien te traiciona, pero Roke no lo había traicionado, nunca había tenido más relación que la pura amistad, compañeros desde niños, pero nada más. No tenía ningún derecho a odiarle, él hacía su vida, y nadie tenía derecho a inmiscuirse en ella.

Pero, la tensión se estaba apoderando de Iñaki, abrió el mueble bar cogio una botella de Ginebra, la abrió y sin pensarlo empezó a bebérsela como si fuera agua, de un trago se había bebido la mitad, la cabeza ahora le empezaba a dar vueltas, se sentía mal y le empezaban a entrar nauseas, casi sin conocimiento se fue directamente a la puerta de Roke, cogió la maneta de la puerta y de un empujón entró en la habitación.

La imagen captada por sus ojos hizo que de repente vomitará como pocas veces lo había hecho, una gran bocanada de ginebra, que era lo único que llevaba en el estomago a esas horas de la noche, ya que no había comido nada durante el día, salió en forma de fuente de su boca ensuciando el suelo. Allí estaban, uno encima del otro, al principio no creyó lo que estaba viendo, pero el impacto de aquella imagen había hecho que se le pasará el mareo, de repente estaba más sereno que nunca y delante suyo Roke y su jefe, el señor Tomás Ripley, era una locura, no estaba pasando, aquello era un sueño.

Roke se levantó de la cama tapándose sus partes con la sabana de color granate y fue hacía Iñaki.

-                                         lo siento, siento no haberte avisado que tenía una cita. –Roke tranquilamente le estaba dando una explicación que Iñaki no podía ni quería entender.

-                                         Pero, ¿que estas haciendo?, te estas tirando a mi jefe, que pasa aquí, ¿tu no eras el ligon el chico guapo, el tío bueno que se lleva a todas las tías?….¿dime que no es verdad?…pellízcame y despiértame de este sueño por favor Roke, no me digas que esto está sucediendo, por favor…-Iñaki empezó a llorar desesperadamente, tenía el rostro descompuesto,sin color, había perdido su tono rosado, y los ojos  una forma que parecía que había enloquecido.

-                                         Lo siento, nunca te dije nada porque creí que no lo entenderías…perdóname, se que nos lo contamos todo, pero esto era demasiado violento para mi, durante años he estado oculto en un mundo del que no podía salir, mis estudios, mi trabajo y posición no permitían que revelara mi condición, mis gustos, mi forma de ser, tu no te has enterado, así que creo que lo he conseguido ¿no crees?, tantos años oculto, tantos años tapando, sufriendo por dentro lo que nadie imagina. No es que no confiará en ti, pero pensé que quizá nunca me entenderías, que al decírtelo te daría asco, me rechazarías como amigo y compañero de piso y…-Iñaki interrumpió con un grito.-

-   Calla!!!! Callaaaaaa!!!…me das autentico asco, eres un desgraciado, un inmundo repugnante y creo que solo miras por ti, eres un autentico egoísta, no sabes lo que has hecho, no te puedes imaginar el daño que me has hecho…

-   ¿Sabes..?.. ya sabía yo tu reacción, sabía que no podía contar contigo, me despreciarías como lo estas haciendo ahora, por eso no te dije nada, por eso…

-    Tu eres el que debes callar, el que deberías haber tratado de ser sincero, de contarme lo que sentías porque yo..yo..yo llevó muchos años como tu, si, muchos años enamorado de ti, sufriendo en silencio la peor de las torturas que alguien puede pasar, pero a ti te importaba más “el que dirán” que la vida de los demás….

-    Peroooo, ¿Qué dices?, que estas enamorado de mi….!por favor!…-contestó atónito Roke y con una especie de sonrisa sarcástica en sus labios ante la declaración que le estaba dando su amigo. ¿Estarás bromeando, no?…

 

En ese momento el jefe de Iñaki se levanto de la cama y atónito también ante aquel espectáculo se vistió y les rogó que le perdonaran  tenía que irse, tenía que ir a casa con su esposa.

Entonces Iñaki se giró hacía aquel hombre lo cogió por el cuello y lo tiró al suelo aplastándolo con todas sus fuerzas contra las baldosas, él encima, la cara del jefe se estaba tomando un color morado, Roke intentaba separarlo, pero la fuerza de Iñaki era desmesurada, jamás había visto nada igual, jamás había visto a Iñaki en el estado mental y físico que se encontraba en esos momentos, se puso a gritarle pero era imposible, no estaba en su sano juicio, se había vuelto loco.

Roke cogió un jarrón que tenía en la estantería y sin pensarlo le golpeo la cabeza a Iñaki, este soltó inmediatamente al hombre. Lo levantó y lo intento reanimar, había estado durante unos minutos sin prácticamente aire, le costaba respirar y tosía sin cesar. Roke le dio el abrigo y le dijo que desapareciera, que no contará a nadie, aquel suceso tenía que quedar en el más absoluto silencio, aquello no saldría jamás de aquel apartamento, el hombre se marchó del apartamento.

Iñaki estaba inconsciente en el suelo, le había dado un fuerte golpe, pero no mortal, ahora intentaría reanimarlo y curarle la herida.

Pasaban las horas y no despertaba, Roke estuvo toda la noche a su lado, hasta que a las seis de la mañana se despertó.

-    Hola amigo! Vaya veo que no estas muerto, sabes eres un idiota, pero, buen tío, ¿sabes?.. me podías haber dicho que te gustaban los hombres, no es un pecado, no te van a matar y posiblemente no hubiera sucedido nada de lo que hoy a pasado. Te voy  a contar algo que no esperas. Desde que era pequeño sentía un algo por las personas de mi mismo sexo, cuando estudiaba en el instituto ¿Por qué crees que iba con las mujeres más guapas?, no quería que nadie supiera mi condición, en aquellos tiempos si se hubiera descubierto me hubieran catapultado, se habrían encargado de que no llegará a ser lo que soy, tenía que inventarme esa apariencia de ligón, de rompe corazones, pero jamás estuve con ninguna de ellas, salíamos, tan solo eso, salíamos, jamás he besado a una mujer, ni tan siquiera en la cara, me repelía ese contacto, era algo que no podía evitar. Sin embargo tuve una gran amiga, ella siempre supo lo que sentía y ella me respeto, jamás lo dijo a nadie, me guardo el secreto y eso para mi fue un desahogo. Ella me animaba, me consolaba y me hacía sentir libre. Cuando empezamos la carrera, yo sentía algo muy profundo por ti, pero no quise hacerte daño, creía, como tú lo creías de mí, que te gustaban las chicas, pero como eras tímido, eso te impedía tener relaciones  con ellas, así que intenté por todos los medios olvidarme de ti. Siempre te he querido, siempre has estado en mi vida, y sobre todo en mi corazón…

-  Si eso es cierto ¿Qué hacías con mi jefe?…¿como te has podido acostar con esa persona?, no lo entiendo.

-   Mira, tu jefe es de otra generación, él nunca saldrá…, siempre estará sumido en ese estado de melancolía, de miedo, de falsedad, tiene cincuenta y seis años, ¿crees que si ahora dijera que es gay todos les felicitarían, todos le abrazarían por el valor que ha tenido, todos les apoyarían, no, simplemente lo asesinarían, metafóricamente hablando, harían de su vida un infierno, perdería el trabajo, la familia todo. Yo lo único que hago es darle de tanto en tanto, un poco de felicidad.

-     ¿Crees que a eso se le llama “felicidad”? …por favor eres patético, como puedes llamar a la prostitución, felicidad, crees que soy gilipollas.

-     No, no lo eres, pero te advierto que te controles y no llames a las cosas por lo que no son, eso no es prostitución, él no me paga, ¿vale?, creo que deberías ir a la ducha y darte una buena ración de agua fría para calmarte.

A partir de aquella noche Roke y Iñaki empezaron una nueva vida, aclararon muchas cosas, vivieron juntos como pareja y al cabo de tres años se casaron, a pesar de las críticas, los abucheos, y demás situaciones que tuvieron que sortear vencieron, venció sobre todo el amor. El jefe de Iñaki pidió la jubilación anticipada por motivos familiares y personales, jamás se supo nada de él.

Dejó la empresa a cargo de Iñaki lo hizo socio mayoritario vendiéndole el cincuenta y dos por ciento de las acciones, jamás comentaron aquel suceso, por otra parte Roke montó una empresa de recambios electrónicos para grandes empresas. Siempre habrá algún peldaño en mal estado, siempre habrá una piedra en el camino, pero nunca en  tan mal estado, tan carcomida  o tan pesada que no se pueda separar o retirar del camino. Cuando Iñaki murió, después de cuarenta años de relación, Roke ingreso en un centro Social para homosexuales, era un centro, no para esas personas sino al contrario para personas heterosexuales, allí se les hacía ver, se les explicaba y se les demostraba que las personas de distinto sexo no son diferentes, no son raras, sino que son “alguien más” en este mundo al que debemos respetar, porque con el respeto se llega siempre a la verdad.

En una sociedad como la nuestra en que todavía quedan y quedaran residuos de pensamientos, opiniones, y creencias de que la homosexualidad es un pecado, una enfermedad, siempre encontrarás a alguien que te puede demostrar que nada de eso es cierto, y que el respeto es la única arma en este mundo que hace que las sociedades sean capaces de vivir en plena libertad.

Iñaki – segunda parte….

En pocos meses Roke se dio cuenta que Iñaki se estaba distanciando, empezaba a darle excusas para salir juntos, intentaba no coincidir en el apartamento a horas que sabía que Roke estaba, poco a poco dejo de salir, se iba a la biblioteca y allí estaba hasta altas horas de la noche, ponía la excusa de que tenía un caso importante y tenía que dedicarle 48 horas al día. Un día Roke se dio cuenta de que Iñaki se estaba separando de él, lo evitaba, no salía nunca con él, no hablaban como antes, siempre había un motivo para no juntarse, así que decidió poner fin a aquella situación, le dijo que tenían que quedar en un restaurante que había un compañero que necesitaba a un abogado y se lo había recomendado. Iñaki no imaginó que era una trampa, así que, quedaron a las nueve el restaurante las Neiras. Cuando Iñaki llegó se extraño que no estuviera el amigo de Roke, este le pidió que se sentará y le contará que estaba pasando, llevaban más de diez años juntos y ahora de repente su actitud hacía él era algo extraña. - Mira Roke no pasa nada, simplemente estoy cansado, llevamos mucho estrés estoy llevando varios casos juntos y necesito toda la concentración posible.-le dijo Iñaki intentando sacárselo de encima, intentando que su amigo no se diera cuenta de cual era la verdadera razón de aquel alejamiento.- - No me engañes, creo que esa no es la razón, me gustaría que fueras sincero conmigo, no entiendo esta actitud hacía mi, éramos grandes amigos, hemos estado muchos años juntos, nos lo contamos todo..¿no..?..o, ¿no me has contado todo, hay algo que debiera saber, Iñaki?-le pregunto Roke con un tono de coacción para ver si Iñaki decía algo.- - No, no te oculto nada, de verás…-la voz de Iñaki lo había delatado, en ese momento lo delato la inesperada torpeza, de repente se puso a tartamudear, haciendo que Roke se diera cuenta de que le estaba ocultando algo, algo gordo y grande, porque siempre se lo habían dicho todo. - Pues entonces, ¿porque tartamudeas, te ha pasado algo, tienes algún problema con alguien?, ¿es que no tienes la suficiente confianza para contárselo a tu mejor amigo, a tu casi herma….?-antes de pronunciar aquella palabra de repente Iñaki se puso las manos en la cara y contesto a Roke..- - Tu no eres mi hermano, jamás lo serás ni he deseado nunca eso, para mi eres…eres…, no puedo decírtelo, es algo que me esta carcomiendo por dentro, lo siento. -Iñaki se levanto rápidamente y de repente hecho a correr hacía la salida del restaurante, dejando con la boca abierta a Roke. Roke salió corriendo detrás de él, pero no logró saber por donde se había ido. Entró en el restaurante y pidió para comer, había reservado mesa y en este restaurante se pagaba por adelantado la reserva. Además pensó que quizá era mejor dejar a Iñaki en estos momentos solo. Iñaki se fue corriendo por una de las calles estrechas de la ciudad, iba caminando con la cabeza mirando el suelo, sin rumbo ni sentido, había estado casi a punto de desvelar el secreto mejor guardado, lo único que le preocupaba en estos momentos, el verdadero sentido de su vida, y no había tenido valor de decirle lo que sentía por él. Ahora no sabía como actuar, vivía con él y le debía una explicación a la conducta que últimamente estaba teniendo con la persona que más quería, la que había estado más tiempo a su lado, pero también alguien que no podía perder. Se preguntaba porque no había tenido el valor de preguntarle, de contarle lo que le estaba sucediendo, quizá el miedo al desprecio, al abandono, o la repulsión por su condición era lo que le paraba, lo que le catapultaba en el fondo de su existencia. Pero, había llegado un momento en que debía tener el valor de confesar ese amor que sentía aún sabiendo que Roke era heterosexual, que le pirraban las mujeres, siempre que salían era el príncipe de las fiestas, el que ligaba, el que todas querían estar con él. Iñaki volvió a casa sobre las once de la noche, no estaba Roke, le extraño normalmente no salía de noche entre semana, pero quizá le había surgido algo. No por costumbre, pero alguna vez lo habían llamado del servicio técnico del Ayuntamiento si había algún problema técnico en los transportes nocturnos. Fue a la cocina y se preparo un bocadillo, que no llegó a probar, puso la televisión estaban emitiendo un partido de básquet, no le iban muchos los deportes, pero en aquel momento toda su atención, todos sus pensamientos no estaban en aquel aparato ni en lo que estaban emitiendo, así que le daba igual el canal que fuera. De repente se oyó un ruido en la habitación de Roke, se oían voces, susurros más exactamente, Iñaki se sobresalto, no había oído nada al entrar, ni tan siquiera un pequeño sonido que le hubiera hecho pensar que estaba en casa.

Mañana continua…..

Iñaki -Un relato sobre la homosexualidad-

Como os prometi ayer, el post de hoy es parte de un relato que iré poniendo en varios días, trata del amor entre dos hombres, y las consecuencias de el tabú que hay todavía entre nuestra sociedad.


IÑAKI

Iñaki desde que tenía uso de razón sentía en su interior una especie de terror, un miedo que lo lanzaba siempre a cohibirse, a no hacer ni decir lo que el deseaba. Había nacido en una familia humilde, a las afueras de un pueblo perdido de llamado Elosu. La vida en ese lugar era apacible, sencilla, tan solo unos pocos habitantes en el pueblo, pero la vida era maravillosa, vegetación exuberante, agua, paisajes únicos, todo aquello que cualquier persona desearía. Iñaki había nacido en casa, normalmente en invierno estos pueblos quedaban aislados por las nieves, la gente estaba acostumbrada. Desde épocas que ni se recuerdan, todos preparaban el invierno, llenaban las bodegas de comida, una buena reserva de leña que hacía que los inviernos para ellos fueran  más normales.

A los 6 años Iñaki tenía que ir al colegio, debía atravesar caminos y zonas que en aquellos tiempos no tenían las comodidades de ahora, con toda la ilusión se ponía la mochila en la espalda y recorría los varios kilómetros que separaban su casa del pueblo donde estaba el colegio. En la clase tan solo había cinco alumnos, pero el profesor decía que era una gran ventaja, las enseñanzas que les podía dar eran mejores que en los colegios privados. En casi todas las aulas de los colegios se amontonaban los alumnos, eran una media de 20 a 40 personas, el profesor a veces no podía con ellos. Así, que donde iba Iñaki era perfecto, tan solo cinco niños para un solo profesor.

Cuando acabo los estudios primarios, Iñaki tenía que seguir estudiando, había sacado muy buenas notas y sus padres creyeron que lo mejor era llevarlo a  un buen colegio, tendrían que hacer un gran esfuerzo ya que se tendría que quedar en un internado durante la semana, pero valía la pena por su futuro.

A los 14 años Iñaki tenía un cuerpo desarrollado, era guapo, aunque el acné había hecho señal en su cara. A él no le importaba, pensaba que la belleza se lleva en el interior, sus padres siempre le había dicho que la belleza con el tiempo te abandona, te deja huérfano, pero lo que llevas en el interior es como una flor, como una planta, si la cuidas siempre estará dentro de ti, a veces se irá, pero en la primavera vuelven a florecer. Le habían inculcado los mejores valores, la lucha por ser buena persona, vivir siempre en paz con uno mismo, y sobre todo ser feliz.

Los años de estudios pasaban e Iñaki se iba formando como persona, como estudiante y finalmente al acabar la carrera decidió dejar el pueblo y empezar su vida en la ciudad, había conseguido la mejor nota de su promoción y algunas empresas estaban interesadas en su persona.

En aquel año todo fue bien, tenia un trabajo que le permitió buscarse un piso, vivir holgadamente y enviar dinero a sus padres. Cosa que hacía cada mes, estaba realmente orgulloso en la casa del pueblo sus padres habían instalado calefacción, había arreglado la casa para tener unas mejores comodidades y hasta su padre se había comprado una furgoneta para ir a comprar a los pueblos de los alrededor.

En aquella época Iñaki empezó a sentir lo que sentía  en su interior, una pesadumbre de no saber realmente quien era, desde que tuvo uso de razón había sentido algo diferente en su cuerpo, de pequeño lo había podido disimilar pero ahora tenía veinticuatro años, y aquello se había acrecentado, vivía con miedo de no poder expresar su forma de ser, sus sentimientos hacía quien desde hacía varios años le había provocado la más angustiosa de las pesadillas y la más maravillosa sensación de amor. Desde la Universidad su mejor amigo y compañero de habitación fue Roke, pasaba prácticamente todo el día junto a Iñaki, habían estudiado juntos y eran grandes amigos, pero Iñaki no lo veía así, a pesar de su gran amistad para Iñaki, Roke era algo más. Se había enamorado, había escondido dentro del rincón  más profundo todo aquello que sentía por él, amor, un amor en silencio que le producía el dolor más grande en su corazón. Roke no se había dado cuenta, de momento, pensaba que simplemente les unía eso que se llama amistad, una gran amistad y compañerismo. Cuando acabaron las carreras Roke le propuso a Iñaki alquilar un piso y vivir juntos, aquello fue como un milagro, sin tener que pedírselo había sido Roke el que lo propuso. Roke era ingeniero técnico en transportes urbanos, un genio de la electrónica, Iñaki por el contrario había hecho la carrera de abogacía, ahora trabajaba en uno de las más prestigiosos  Bufets de la ciudad, entre los dos pagaban el apartamento que había alquilado y cubrían gastos. Después de eso les quedaba más de la tercera parte de su sueldo. Vivían bien pero, poco a poco, Iñaki iba sumiéndose  en un estado de enfermedad interior, un dolor de alma y  cada vez que veía a Roke en el baño, cada vez que lo veía con una mujer estallaba dentro de si una terrible irá que hacía que desapareciera del lugar, se iba de su lado para no perder el sentido.

Mañana continua…….

Orgullo Gay

El pasado  domingo se celebro en Barcelona y otras ciudades y países del mundo “el día del orgullo gay”.


Soy una persona con un sentido del respeto, con una mente muy abierta, que entiende y acepto todo, lo que somos, pensamos, los que me rodean, pero no acabo de entender o encajar eso del “orgullo gay”.

Estoy a favor de los homosexuales, de las parejas del mismo sexo, de que tengan los mismos derechos que las parejas heterosexuales. Pero, no sé que quieren decir con eso del “orgullo”. Quizás hacen referencia a que se sienten orgullosos de serlo, quizás a poner en alerta y demostrar que existen y se sienten orgullosos…no lo sé. Y me encantaría que alguien me lo explicará, porque quizás saldría de esa duda que me invade desde hace años.

Creo que todos estamos orgullosos de lo que somos, o al menos eso intentamos, pero lo que a mi no me da “orgullo”, es ver esas personas que se disfrazan, se pintan como payasos, se ponen ropas estrafalarias, o no se ponen nada, esas que en los desfiles se van tocando sus partes, no sé para que, o que quieren demostrar, esas exageraciones diría yo que lo único que hacen es nublar la conciencia, tapar la lucha a esas otras que son gays o homosexuales y no tienen que demostrar nada, esas que son vecinos nuestros, los que trabajan con nosotros, y que no tienen que hacer fiestas, tocarse, gritar como “locas”, para que nos enteremos que son gays. Creo que ningún genero humano necesita hacer esos espectáculos en las calles para decirnos que existen, que están.

La imagen que producen esos o esas “locas” como cariñosamente las llamo yo, hacen que personas mayores, o personas que no tienen las mentes abiertas o más modernas critiquen a todos por igual, los intenten apartar de la sociedad, o se nieguen a que tengan los mismos derechos que otras parejas.

El gay no tiene que ir con un cartel, o una mascara de carnaval, o hacer gestos exagerados para que los demás sepan que es gay, creo que el comportamiento de muchos de ellos, yo me he quedado muy sorprendida del respeto y la educación de muchos o muchas de ellas o ellos, que llegan a demostrar, es un ejemplo en nuestra sociedad. Y esas personas no van con la etiqueta pegada en la pechera para decirnos “soy gay”. Lo sabes porque un día te lo comentan, por que la mayoría no tiene la necesidad de decir que es esto o lo otro. Es una elección personal en nuestra vida intima.

Se que aún falta mucho, queda camino para que se les trate en un igual, pero estas fiestas del “orgullo” creo que lo que hacen es ir en contra de lo que muchos quieren lograr. El espectáculo dantesco de muchos de ellos, quizás se hacen llaman “transformistas” no he entendido nunca lo que pretenden, hacen que aquellos que viven sus vidas sin ningún tipo de espectáculo estén perdiendo votos para que las leyes les den aquellas peticiones que en muchos casos creo tendrían que tener.

Ya he comentado que no tengo nada en contra de nadie, respeto muchísimo a todas las personas sean lo que sean, y la gente que me conoce lo sabe, pero creo que a veces las reivindicaciones a lo loco, con imagenes de charanga, con fiestas que parecen carnaval, no son la mejor forma de reivindicar los derechos de las personas.

Este post es simplemente una reflexión para todos aquellos que con buena fe intentan conseguir ser admitidos, ser personas normales, vivir en una sociedad de igualdad, tener los mismos derechos que las demás parejas, yo estoy a favor de todo eso. Lo que no considero apropiado, ya no digo ético, sino apropiado es las fiestas del “orgullo gay”.

Mañana mi post será un relato que escribi, la historía de dos personas homosexuales, y verán que a veces las cosas son diferentes a lo que creemos, que la vida es muy facíl si se sabe respetar.

Premios 20 blogs

Premio 20 blogs

Queridos seguidores de mi blog “Todo lo que soy”,  como cada año, ya llevan 4  años que se presentan los premios “20 blogs” del periódico 20 minutos. Me he presentado como cada año, sin muchas pretensiones, porque hoy en día el mundo de los blogs es como buscar una aguja en un pajar. Se presentan miles de blogueros, así que yo seré ese granito en el desierto. Pero, como presiento que muchos me seguís, os pediría que me votéis si realmente os gusta. De momento me he inscrito, ahora falta que la dirección lo apruebe y lo pongan el la pagina. El enlace es directo en el dibujo que he puesto en el blog que hace referencia al concurso.

http://lablogoteca.20minutos.es/premios-20blogs/participantes/personal/

Así, que espero que participéis. Un saludo para todos y las gracias eternas por estar siempre apoyéndome.

Marian

DESGARROS….

Desgarros de vida me hacen sentir

tinieblas de muerte se acercan a mi,

innumerables secuencias golpean

mi mente inerte y saboteáis

sin miedo, temor, recuerdos etéreos,

se vengan sin ninguna compasión

de mi vida, alma y corazón

para apartarlos, robarlos, separarlos

de ese mi naufragado galeón.

Desgarros de vida me queman,

como el fuego prende irreverente,

sin permiso, sin piedad, sin control.

Esa figura eterna, pura, inocente

que sentir mi hizo crisol.

Desgarros de vida desaparecen

poco a poco, sin prisa, sin agitación,

sombras oscuras, pequeñas aparecen

en este día fúnebre, desolado de sol

se ha vengado de mi, mi alma,

se ha marchando sin mi con calma,

y me muero yo desgarrada de vida,

amor, sueños y pasión destrozada.

Recuerdos de niñez por Lois Tarranco


Durante el trayecto miraba fijamente por la ventanilla, me encantaba observar la diferencia de paisaje desde la salida de Barcelona hasta el pueblo. Cuando salía de Barcelona la contaminación era bárbara, veías una capa gris apoderándose de un cielo, unos días claro y otros nublado, hasta sentías un olor especial, de fabricas, vertederos y combustible de los cientos de miles de coches que cada día recorrían aquellas carreteras para ir al trabajo.

Cuando llegamos a Lérida, el frió era aterrador, estábamos a unos dos grados y las manos se nos enrojecían y dolían del frió que hacía. Entramos en un café mientras esperábamos la hora y media que había de tiempo entre un autocar y el próximo que teníamos que coger. Era otra ciudad, mucho más pequeña pero otra ciudad. Yo detestaba cada día más la ciudad, me acordaba de pequeña que estaba muchas temporadas con mi tía Pilar, la hermana de mi padre en un pueblo de Tarragona en Villalba de los Arcos, allí disfrutaba como una enana, jugaba en la calle, corría por la plaza y disfrutaba de todas esas cosas que en un ciudad son imposibles, ni tan siquiera teníamos un pequeño parque para bajar a jugar. Siempre estábamos metidos o en el colegio o en casa,  entonces mi madre se tenía que volver loca, éramos siete hermanos y solo nos llevábamos un año entre nosotros.

En los Monegros, que  según la leyenda su nombre viene de Monte Negro por la gran extensión de pino y sabinas que había en aquella época, un animal podía cruzar la Península Ibérica sin tocar suelo. Ahora es todo lo contrario, prácticamente han desaparecido las sabinas y los pinos se cuentan en grupitos reducidos que parecen pequeñas manchas en el centro de un desierto que cada vez más está dejando un paisaje desolador.

Tan solo pasábamos por cuatro pueblos desde Lérida hasta La Almolda, pero eran los auténticos pueblos, pequeños, con casas rusticas de gruesas paredes, calles estrechas y balcones con flores y alguna que otra abuelita mirando por entre el visillo de la ventana para ver quien era el que pasaba. Los días, daba la impresión que se paraba el reloj corría más despacio, lentamente, sin prisa. Allí en el pueblo los días se alargaban más de lo que uno se puede imaginar, y no por la luz del sol, o por que fuera verano o invierno, simplemente era como viajar a un lugar de sueños, un lugar donde la vida se valora, se vive.

Al llegar al pueblo teníamos que subir la calle San Antonio para llegar a casa de mi tía Águeda. Mi tía era soltera, me contaron una vez que se había enamorado de un hombre, pero lo mataron en la guerra, y jamás se volvió a enamorar. Mi tía se alegraba mucho de vernos, nos quería mucho y también nos renegaba,  imaginar  a siete niños en una casa que durante gran parte del año solo estaba habitada por dos personas, y de repente aparecen siete chiquillos, pequeños, traviesos y con ganas de todo. Mi tía encendía la estufa de leña y a parte tenía un brasero que ponía debajo de las faldas de la mesa de la cocina, a mi me daba bastante miedo, creía que algún día íbamos a meter nuestros pies y nos íbamos a quemar, pero eso jamás pasó.

La casa era como un palacio, tenía tres pisos, entrabas a un gran patio, con el suelo de piedra pulida que mi tía cada día de rodillas pasaba un paño para que luciera el brillo, en la planta baja había la cocina con su masedería como le llaman, era una habitación pequeña en la que se guardaba la comida, el vino, el aceite y  utensilios para cocinar. Yo me iba a un cuartito pequeño que tenían dentro de un lugar que en su época fue tienda, vendían toda clase de legumbres, azúcar, y  otras cosas, allí me quedaba mirando por la ventana que se iba apoderando de la escarcha, hacía mucho frió, el ambiente era como de nieve, una pequeña niebla paseaba por las calles, anunciándote que había llegado el invierno, un invierno largo y frió, algunos años caían esos pequeños copos de nieve que tanta ilusión nos hacía ver y tocar.

Lois Tarranco

Confidencias intimas

Parece irónico que cuando no tienes algo lo desees tanto y que cuando llega o lo tienes no sepas que hacer. Eso es lo que me está sucediendo en estos momentos. Ahora que podría hacer tantas cosas, no hago nada. Desde hace una semana que estoy viviendo sola, bueno sola no, en un piso compartido y durante la semana no me doy cuenta porque practicamente todo el día se me va en el trabajo, que me encanta. Al legar las 19,30 horas, hora de salida, me pregunto cada día ¿y ahora que hago?….cada día lo mismo. Se me hace extraño el no tener a nadie, me pongo a pensar en que realmente ese dicho de que no tenemos amigos, es cierto. Ahora no tengo un portátil para poder comunicarme con mis amigos blogueros o mis amigos de Internet, que creo que son los únicos que tengo. La familia bien, pero cada uno tiene su vida, sus trabajos y familias, y normalmente no están para que cada día estén llamando para ver como estas.
Muchos critican la tendencia de muchas personas a meterse en Internet, relacionarse con personas que están al otro lado del mundo, personas anónimas, personas que no sabes como ni de donde son. Algunas ocultan su identidad, no se si por miedo a algo, o simplemente porque no quieren difundir sus datos en la red. Pero, por mi experiencia creo que para algunas de nosotras, yo me incluyo entre este gran grupo de personas, es una forma limpia, sincera, de poder estar acompañado de alguien, de poder explicar que te ocurre, de reírte un rato, de contar tus penas y tus alegrías y sobre todo tener la sensación de “no estar solo”.
Para mi, es una terapia poder contar con mi blog, con mis paginas literarias y otras en las que estoy conociendo a personas que en la misma situación que yo han encontrado una forma de comunicación que sin las redes no sería posible.
Así que doy gracias a esas personas que inventaron esta forma de comunicación, porque gracias a ella muchos no se sienten solos, tienen hobbies, hacen amigos, se relacionan virtualmente o en persona.
Decía esto porque las personas pasamos por etapas o épocas que no nos podíamos imaginar, superamos sucesos, experiencias, nos metemos en lugares de los cuales en muchas ocasiones no sabemos por donde salir, estamos inmensos en un mundo ciego, en un estado catatónico del que sin ayuda, amigos, creo que legaríamos a desintegrarnos. Yo ahora pienso que he vivido 20 años como en una burbuja, un lugar donde todo era previsible, un estado de rutina que no me dejaba ver que hay otros mundos, hay otras sensaciones, otras vivencias, otras formas de ser o vivir y ahora se me viene encima todo. A veces digo que es como si me hubiera dejado en medio de un bosque y hubiera perdido totalmente el sentido de la orientación, no supiera por donde tengo que ir, dónde esta la salida. Tan solo miró hacía arriba y veo entre las copas de los árboles los rayos imperiosos, la luz cegadora de un sol radiante que espera que salga para poder darme ese calor y luz que necesito.
Empezar una nueva vida no es fácil, creemos que nos comemos el mundo, y lo único que hacemos es intentar conseguir los alimentos para no morir de hambruna. Pensamos cuando lo tenemos todo, pero no lo vemos, que la vida es algo que se puede vivir alegremente, pero cuando consigues eso que te parecía lo mejor, entonces te encuentras con ese gran muro, que te mira, observa cada día, y que te recuerda que no todo es lo que parece, no basta con querer algo pensando que es lo mejor, hay que saber elegir, y cuando lo haces, tienes que saber apreciar en cada momento lo que haces, lo que sientes, vives…..y sobre todo intentar conseguir ese pico, para destruir ese muro que cada día nos recuerda que no todo es lo mejor, que no todo es bueno o malo. Hay que saber equilibrar, hay que saber valorarlo todo.
Yo estoy en el camino, estoy en ese ruta que me llevará a el lugar donde está ese pico para poder destruir ese muro que ahora tengo delante de mi, y que aunque no es muy alto, no me deja ver con claridad lo que hay al otro lado. Voy caminando poco a poco, sin prisa, que las prisas son malas, voy recorriendo cada día el sendero de mi vida observando todo lo que a mi alrededor me regala la vida. Y sobre todo, voy alimentando mi espiritu, mi alma, esa que estaba dejando sola y olvidada, pero que ahora cuido inmensamente porque sin ella no sería nada.

Dos micro-relatos dedicados al tiempo…..

Silueta-J

Regreso a Barcelona .

Me había sentado junto a la ventanilla, para no perderme el placer de visualizar aquellos maravillosos parajes. Recordé cuando tan solo tenía 5 años los viajes con mi abuela, asientos de madera, el traqueteo de los vagones, el ruido ensordecedor de aquella chimenea de humo negro y el revisor que siempre me miraba con unos ojos de dulzura. Regresamos a Barcelona desde la Pobla de Masaluca-Faió, yo estaba triste, me acordaba de esos maravillosos días en el pueblo, corriendo, jugando entre las calles y las casas blancas envueltas en rosales rojos, amarillos y blancos de inolvidable perfume a felicidad.

La guerra no pudo con el tren

Llegaron los soldados por la carretera, cerca del emblase. Llegaban deprisa y con las armas en alto. Yo miré a mi padre, mis ojos lanzarón una especie de luz, se emmuecieron y mi padre se puso a llorar. Estaban sentado junto a su diminuta maleta, cerca del fuego, del hogar que había construido con sus manos, ahora tenía que irse, salió de la casa por la puerta de atrás y mirando con los ojos llenos de lagrimas subió al tren, el mismo que cada día pasaba cerca de la casa y del que jamás pensó que sería su salvación

“VOLVERÉ” dedicado a una persona que me ha alegrado el día.

Hoy un amigpo me ha escrito por primera vez y me ha dejado este bonito mensaje :

Lo que más me gustó de lo que he leído fue tu “Volveré” porque es un hermoso canto al futuro. Yo tiendo a no reparar mucho en las cosas negativas que ya pasaron o que están pasando si ellas no se expresan con ese aliento que me llega de ”VOLVERE”; así que cada vez que entre a tu blog trataré de leerlo todo, pero siempre VOLVERÉ a leer “VOLVERÉ”

Le doy las gracias y le dedico mi poema, porque en parte me ha alegrado el día. Gracias Eladio.

VOLVERÉ     (06/05/08)

Volveré a cantar, a volar, a escribir,

volveré a gritar esas canciones de amor,

intentaré cambiar mí porvenir,

por esas frases de amor, de candor,

esas que alegran el alma, la vida,

esas que dan simplemente alegría.

Volveré a despertar sin dolor, sin sudor,

empezaré ese nuevo día con estupor,

con eso que sentimos cuando nos llena la vida,

andaré deprisa, sin rumbo en las mañanas,

y correré por las calles desiertas,

huérfanas de calor, perdidas en extrañas

sensaciones de vivencias imposibles.

Volveré a la vida como nunca,

sentiré cada momento como último,

como ese que se guarda para siempre.

Volveré a la vida como jamás hice

viva, alegre, sin miedo a lo futuro

con ganas de conocerte, sentirte.

Volveré a soñar con princesas,

volveré a sentir emociones olvidadas,

volveré al reino de los cisnes,

volveré al paraíso de los príncipes,

de las hadas y  duendes desterrados,

esos personajes que me hacen sentir,

esos que hacen de mi vida un paraíso

un lugar para soñar y sentir.

Volveré a ellos, a esos maravillosos,

olvidados, sepultados, perdidos

personajes de mentes lucidas

de sueños y vidas imposibles,

de noches rebeldes y ilegales.

Volveré, volveré,

a esas gentes olvidadas en algún rincón,

en un lado de la vida, olvidada

en un lugar tenue y sin razón,

simplemente por alguna razón,

volveré para no regresar

a ese mundo oscuro y sin aliento

que no deja respirar, pensar,

oler,sentir,mirar……

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